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Las hormigas son animales fascinantes y hasta existe una rama de la ciencia que se ocupa exclusivamente de estudiar su comportamiento. La relación que establecen con el ecosistema es muy importante, sobre todo con las plantas. Ya que, desempeñan tareas de polinización, diseminación de semillas y hasta cuidados de las plantas.
Sin embargo, debido al rápido desarrollo de las colonias, estos insectos se pueden convertir rápidamente en una plaga que invade los jardines domésticos afectando las plantas. Cuando las hormigas ingresan a los hogares, el problema se complica aún más ya que pueden contaminar nuestros alimentos.
Una plaga de hormigas puede resultar una auténtica molestia. Pero, hay que tener en cuenta que la hormiga más común, la hormiga negra o de jardín, no es considerada como un vector de enfermedades por sí mismas, pero no es agradable encontrar un insecto merodeando por nuestras despensas.
Las hormigas pueden desplazarse largas distancias buscando comida, siguiendo caminos preestablecidos por ellas mismas, y suelen agruparse en torno a fuentes de alimentación.
Las hormigas, además, se sienten atraídas por los pulgones o áfidos que atacan a las plantas, y esta asociación entre pulgones y hormigas beneficia a ambas partes: los áfidos excretan una sustancia pegajosa (melaza) de la que se alimentan las hormigas, al mismo tiempo que estas protegen al pulgón de sus depredadores, por ejemplo, las mariquitas. Por desgracia para la planta huésped, la melaza estimula el crecimiento de moho. Los áfidos también chupan la savia de las plantas, lo que frena su crecimiento. Algunos áfidos pueden transmitir un virus que pueden tener un impacto devastador en cultivos como fresas, frambuesas, tomates y pepinos. Una de las mejores maneras de evitar el efecto de los áfidos es comprobar las plantas regularmente y podar las hojas que muestren signos de moho.
Pero todo el estudio científico que existe en torno a estos animales nos sirve para comprenderlas y tomar medidas más eficaces a la hora de querer ahuyentarlas de nuestros espacios. Por ejemplo, los olores y colores son determinantes para su comunicación. Las hormigas son muy sensibles a los aromas, y algunos hacen que huyan. Estas son las plantas que pueden ayudarnos en la difícil tarea de mantenerlas a raya:
Caléndula: es una gran aliada ya que también repele pulgones, chinches y mosca blanca.
Procura tener en tu jardín (y cerca de las puertas y ventanas de tu casa) alguna de estas especies. También es ideal que, ante algún ataque específico, intercales estas plantas con otras más vulnerables para evitar las invasiones.
Ajo: la planta de ajo también tiene un fuerte aroma que repele a las hormigas.
Romero: es una hierba muy fácil de cultivar y su perfume es muy eficaz contra las plagas.
Menta: es una planta ideal para utilizar como cerco protector en los jardines y huertas.
Tomillo: es una variedad muy utilizada que además atrae a las abejas y repele varios insectos dañinos.
Salvia: efectiva contra babosas y caracoles.
Plantas como el cilantro tienen un aroma intenso que ahuyenta a las hormigas, mientras que los geranios son una variedad muy decorativa y repelente natural de plagas. Otra variedad a tener en cuenta es la citronela, una hierba medicinal con aroma alimonado que ayuda a eliminar moscas y mosquitos.
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