LA REVISTA
La playlist de...Triángulo de Amor Bizarro
DE LA TIERRA
Cuentan en el Bajo Miño que los años en los que entraba la solla con abundancia por el río, los pescadores se frotaban las manos porque les auguraba un invierno sin penurias en la despensa. Secadas al sol, se conservaban curadas hasta que llegaba el frío y entonces se echaba mano de ellas. "O porquiño do río", así le llamaban.
La solla Platichthys flesus, también llamada platija es un pescado plano, emparentado con los rapantes, las acedías y los lenguados. En algún restaurante ya he visto dar gato por liebre, es decir, solla por lenguado. Pero no es lo mismo, ni en textura ni en sabor. Además de en aguas salobres de algunos ríos gallegos, como el Miño, la encontramos en los fondos arenosos y a veces muy cerca de las playas.
La solla de fondos rocosos y llenos de algas se mimetiza y toma un color más oscuro, mientras que la que conocemos como solla de altura, muchas veces procedente del caladero del Grand Sole, de donde también vienen rapantes y lenguados, tiene una piel más clara, tirando al color miel.
Es un pescado pobre en grasa, con menos de 15 gramos por cada kilo y alrededor de 80 calorías por cada cien gramos de parte comestible. A quien le gusten los pescados planos, disfrutará de su sabor. Su textura es menos fina que la del lenguado y que la acedía de costa. Hay quienes la prefieren al rapante, por ejemplo y, desde luego es mucho mejor que la lenguadina que llega congelada de los mares del Norte.
Hace veinte o treinta años apenas se veía en las pescaderías. Hoy es frecuente y aunque sigue estando a precios más bajos que otros pescados planos, a veces la encontramos más cara que la merluza, algo inconcebible hace un par de décadas. ¿Qué pensarían nuestras abuelas de un mundo al revés en el que la merluza ha caído tanto de precio que hoy los pescados que antes se tiraban están más caros?
En cuanto a la manera de cocinar las sollas, existe una receta tradicional consistente en freírlas en unto, lo que le aporta algo de sabor. Se puede rebajar el unto con tocino, si la cosa nos parece excesivamente fuerte, o simplemente echarle una pizca de unto al aceite de oliva antes de llevarlas a la sartén bien limpias y sazonadas.
Pero por su estructura y textura podemos aplicar las mismas recetas que al resto de los pescados planos, sobre todo al lenguado y el rapante que son los más parecidos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
LA REVISTA
La playlist de...Triángulo de Amor Bizarro
LA REVISTA
Manuel Castro: virtuosismo en la bodega
La REVISTA
Oh! Gunquit, trompeta +hula -hoop
Lo último
La Región
Paz en Irán
EN BUSCA DE 8 FICHAJES
El COB supera los 1.000 socios mientras aprieta en el mercado
Roberto González
Hugo Álvarez: los valores también juegan
3,5 MILLONES MOVILIZADOS
Ayudas para una flota de buses de San Cristovo de Cea más sostenible