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¿Qué nos queda por ver tras el eclipse?
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El eclipse total del pasado miércoles fue el fenómeno astronómico más mediático de la historia de España. No solo porque fue el primero seguido por medios que no existían en el anterior de 1912 como la radio, la televisión o internet, sino porque captó la atención de millones de personas que lo vieron en vivo a lo largo de la franja de totalidad que atravesó nuestro país desde la costa atlántica hasta las islas Baleares. El día con dos noches ha despertado el interés por los fenómenos astronómicos, como hace 57 años la llegada del primer hombre a la Luna atrajo la atención sobre el espacio. Pasado el día, muchos se preguntan ¿Y ahora qué?
No queda nadie vivo de quienes fueron testigos del último eclipse total de Sol en Galicia, en abril de 1912 y ninguno de nosotros volverá a ver otro fenómeno igual en su vida, salvo que se desplace, como hacen los cazadores de eclipses que recorren el planeta siguiendo el ciclo en el que la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. Pero el espectáculo del cielo no ha terminado. Quienes decidan seguir buscando objetos y fenómenos curiosos sin necesidad de utilizar un telescopio desde su casa tiene por delante un apasionante entretenimiento para lo que necesita únicamente, un lugar alejado de la contaminación lumínica.
Las noches de agosto, hasta el día 24 las protagonistas son las Perseidas, una lluvia de meteoros producida por el rastro de polvo que dejó el cometa Swift-Tuttle en su peregrinar alrededor del Sol, fenómeno que sucede cada 133 años. La última vez fue en 1992. Cada vez que la Tierra al moverse alrededor del Sol se encuentra con esos restos del cometa, se produce la lluvia de meteoros. En el caso de las Perseidas deben su nombre a que el radiante, es decir el punto desde el que aparentemente surgen la mayor parte de esos meteoros se encuentra en la constelación de Perseo. No son ni las más brillantes ni las más numerosas del año, pero sí las más fáciles de ver porque coinciden en pleno verano, como mucha gente de vacaciones y con cielos muy propicios gracias a la persistencia del anticiclón de las Azores.
Una toalla o una manta y un césped mullido o el arenal de una playa sirven para tumbarnos mirando al cielo nocturno. Las estrellas fugaces existen todo el año. Tanta luminosidad es producida por partículas de tamaño inferior a un grano de arena. Si el grosor es mayor, se conoce como bólido, generando un destello no solo mucho más brillante que una estrella fugaz, sino que también generando un rastro de sonido al cruzar la atmósfera. La mayoría de los bólidos se desintegran, pero los de mayor tamaño, los superbólidos, pueden llegar a caer en la Tierra. Son los meteoritos.
Aparte de estrellas brillantes, constelaciones y planetas, el observador nocturno puede encontrarse con otros fenómenos que ya no son naturales, como el paso de satélites o de la propia Estación Espacial Internacional, conocida por sus siglas en inglés, ISS. Cada 90 minutos da una vuelta alrededor de la tierra y en ese tránsito permanente, a veces se cruza con nuestro cielo. Cuando esto ocurre después de la puesta de Sol o antes del amanecer, el reflejo de los rayos solares en su estructura, que tiene una superficie mayor que la de un campo de fútbol, hace que se convierta en uno de los objetos más brillantes del cielo nocturno. En muchas ocasiones, desbancando a Venus, que es cuerpo celeste más brillante después de la Luna. Tanto la Nasa como la Agencia Espacial Europea disponen de aplicaciones para móvil que permiten seguir el rastro de la ISS y conocer cuándo va a pasar sobre nuestro cielo local la estación espacial.
Antes de que finalice este mes de agosto, toda Galicia podrá observar un eclipse parcial de Luna. En la noche del 27 al 28 de agosto, la Tierra se interpondrá entre el Sol y la Luna, generando un eclipse de ésta. El proceso se irá produciendo a lo largo de la madrugada, desde poco antes de las cuatro y media de la mañana hasta las ocho y cinco, poco antes de que se ponga por el Oeste. El momento culminante, con un 93 por ciento de ocultación se podrá observar entre las seis y las seis y media de la mañana. A diferencia de los eclipses solares, en los lunares no hace falta ninguna protección ocular. El fenómeno será visible a simple vista e incluso fotografiable, sin necesidad de filtros. Volveremos a tener otros dos eclipses parciales de Luna el 12 de enero y el 6 de julio de 2028 y dos totales el 26 de junio y el 20 de diciembre de 2029. Para los eclipses lunares no hace falta viajar, aunque sí trasnochar, como en el del próximo 28 de agosto, aunque como es viernes no resultará tan fastidioso.
Los próximos eclipses solares que veremos quienes estamos vivos ahora ya no serán totales, al menos en Galicia. El 2 de agosto de 2027 el Sol volverá a ocultarse en su totalidad pero solo en una fraja que tocará el extremo Sur de la península, siendo total en parte de las provincias de Cádiz, Málaga, Granada y Almería y en las ciudades de Ceuta y Melilla. En Ourense ciudad se ocultará un 77,67 por ciento a las 10,47 de la mañana. Verín será el municipio con más porcentaje de ocultación de la provincia, un 79,97 por ciento en Feces de Abaixo, seguido de Lobios, con un 79,66. En Vigo, será un 78,03 y en A Guarda el 79,41 por ciento. Aunque la franja de totalidad no abarcará un territorio español tan extenso como el que acabamos de vivir, a cambio ofrecerá una experiencia más intensa, con una segunda noche en el día mucho más larga: desde los tres minutos de Cádiz a los casi cinco minutos de Ceuta
Todavía habrá un nuevo eclipse, pero será anular, el miércoles 26 de enero de 2028. Galicia se queda fuera de la franja en la que se observa anular, quedando limitado a un eclipse parcial con un porcentaje de ocultación que llega al 73,33 por ciento en Ourense capital, siendo de nuevo Verín, el municipio con mayor porcentaje de ocultación: un 75,30 en Feces de Abaixo, mientras que en Vigo tendrá un porcentaje menor del 72,68. El momento de máxima ocultación se producirá en Ourense a las 17:53, a una altura muy baja respecto del horizonte. Hay que tener en cuenta que se trata del mes de enero y ese día el ocaso tiene lugar poco después de las seis y media de la tarde.
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