La revolución de los (no) tacones

MODA Y SALUD

Los recientes problemas de salud en los pies de la reina Letizia han reabierto el debate sobre el uso, sobre todo continuado, de los zapatos tacón en entornos formales y elegantes, marcados por el protocolo y que obligan a sacrificar la comodidad, incidiendo especialmente en los problemas de huesos que acarrean y que varias famosas han sufrido en los últimos años

La reina Letizia, Marilyn Monroe y Gal Gadot
La reina Letizia, Marilyn Monroe y Gal Gadot

Eterno debate

Tras varios meses de zapatillas y zapatos planos, la reina Letizia ha vuelto en los últimos días a los tacones -eso sí, anchos y no muy altos, bautizados como “tacones sensatos”-. Una dolencia en sus pies la había apartado de este estilo de calzado que lleva años en el foco del debate entre el estilo, el protocolo y la comodidad. De hecho, la propia monarca aseguró que los problemas habían aparecido como consecuencia del uso continuado de tacón y zapatos estrechos.

Fue el pasado mes de mayo y, desde entonces, todas las apariciones de Letizia han sido con deportivas y calzado plano, reabriendo así la polémica sobre la obligación de que las mujeres sufran los tacones como parte de sus tareas estilísticas en ciertos ambientes y contextos más formales. Compañías aéreas, empresas de eventos y otros trabajos con uniformes llevan varios años adaptándose a una relajación de las normas de vestimenta para favorecer un entorno más saludable en sus trabajadoras.

Sin embargo, parece que existen algunas situaciones a las que este debate todavía no ha llegado y donde el uso del tacón ni siquiera ha empezado a cuestionarse. Y eso que la introducción de este tipo de calzado en el armario femenino es relativamente reciente.

De hombres a mujeres

Hay que recordar que desde el antiguo Egipto, los tacones fueron pensados para darle unos centímetros extra a los hombres y esto se mantuvo intacto durante toda la Edad Media y parte de la historia moderna. No fue hasta ya entrado el siglo XX cuando las mujeres comenzaron a utilizarlos en masa de forma habitual y tan sólo llevaban unas décadas de uso esporádico femenino, siempre hasta entonces en ambientes cortesanos y aristocráticos.

El glamour del Hollywood de los años 40 se encargó de asociar los zapatos de tacón de forma intrínseca a la feminidad y lo sensual, ligándolos a cualquier ocasión en la que ellas requiriesen una vestimenta formal. Cuanto más alto el tacón más voluptuosa se percibe la figura de la mujer y eso ayudó, sin duda, a popularizarlos.

Pero también hay una connotación de actitud, pues muchas se consideran más empoderadas y seguras de sí mismas al ganar esos centímetros de altura. De ahí que en entornos laborales, de representación o negociación sea una opción muy recurrente.

Problemas de salud

Los problemas radican de su uso continuado, que acaba afectando a la salud. Cabe recordar que la biología humana está pensada para apoyar todo el pie en el suelo. Existe incluso una corriente que aboga por caminar y correr descalzos para adaptar la pisada al entorno.

Por eso, la postura que emerge al calzarse unos zapatos de tacón no se considera natural, con sus correspondientes consecuencias para los propios pies, las piernas, la cadera o la espalda. Al mismo tiempo, muchas de las opciones de este tipo de calzado son de corte estrecho y eso hace que los huesos del pie vayan apretados provocando otro tipo de problemáticas.

Lo que hace unos meses le ocurrió a la reina Letizia ya lo sufrieron antes otras como Victoria Beckham, que en 2016 anunció que tendría que dejar de usar tacones o, por lo menos, dosificarlos. Pero en la era de las zapatillas deportivas, de los mocasines y de la vuelta de las bailarinas, son muchas las que defienden que se puede ir elegante sin zapato de tacón. Actrices como Gal Gadot o la “it girl” Veronika Heilbrunner rara vez aparecen en público con otro calzado que no sean zapatos planos. Ambas -si bien es cierto que son altas- prefieren la comodidad y seguridad sobre la salud que ofrece el calzado a ras del suelo.

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