Santiago Barreiros fotógrafo ourensano: medio siglo en retratos

CAPTAR EL INSTANTE

El Centro Cultural Marcos Valcarcel acoge a partir del 23 de enero una exposición de retratos con los que Santiago Barreiros recorre medio siglo de fotografía

Santiago Barreiros, cincuenta años retrato a retrato.
Santiago Barreiros, cincuenta años retrato a retrato. | Miguel Ángel

La tecnología fotográfica ha cambiado mucho desde que Santiago Barreiros (Ourense, 1950) inició su andadura profesional hace ya medio siglo: las cámaras pesadas, los carretes de negativo o de diapositivas, el revelado en el cuarto oscuro… todo eso ha sido sustituido por un universo digital. Pero la técnica sigue siendo la misma: la mirada del fotógrafo, atenta a captar el instante y el encuadre perfecto. El Centro Cultural Marcos Valcárcel inaugurará el próximo viernes, 23 de enero, una exposición de un centenar de retratos que recorren cincuenta años de esa mirada siempre alerta que se ha convertido en testigo de su tiempo, un tiempo que comenzó tras formarse en París y Madrid, que vivió el auge de la fotografía de la industria de la moda gallega de las últimas décadas del siglo pasado y que llega hasta el presente.

La calle es el estudio fotográfico más grande que existe

Pregunta.  El retrato, ¿es un género aparte, en la fotografía?

Respuesta. Es un género muy complicado, porque no todo depende ni de ti ni de tu habilidad técnica, no ejerces el control absoluto porque va a depender del fotografiado.

P. ¿En qué sentido?

R. En un retrato esperas captar ese gesto que define a la persona retratada, pero puedes encontrarte con alguien que en ese momento te mira con escepticismo, o tiene una mirada triste, o de repente, le da por reírse. Hay que interactuar con él para que se libere de esa tensión que genera siempre el momento de hacer un retrato. Y ya no digamos si es en un estudio, con focos y toda esa parafernalia. Tienes que romper el hielo, intervenir, que haya empatía, y la charla es la que hace que se rompa esa rigidez, hasta que consigues captar la expresión que buscabas.

Santiago Barreiros.
Santiago Barreiros. | Miguel Ángel

P. ¿Prefiere el retrato en estudio o en la calle?

R. La calle es el estudio más grande que existe. Me gustan mucho los retratos de calle, cuando viajo siempre voy preparado para captar situaciones y las de calle me gustan mucho porque pasa de todo. Eso sí, tienes que estar siempre listo, sensibilizado ante cualquier situación que se te presente. En la calle, el retratado tiene una actitud mucho más espontánea.

P. ¿Y el encuadre?

R. Es clave en un retrato en la calle. Te puedes encontrar con varias situaciones y el encuadre es el que centra el objeto.

Tocó todos los palos de la fotografía, desde las bodas a la fotografía industrial, el retrato, la fotografía de moda, el fotoperiodismo… En su recorrido profesional, la cámara de Santiago barreiros no solo captó las fotos del día a día. el tiempo ha convertido esas fotos en documentos históricos que han cobrado un nuevo valor, el de la memoria.

P. ¿Alguna vez se ha encontrado, al revelar o al editar con algún detalle que había pasado inadvertido y que en ese momento se convierte en el centro de su atención?

R. Sí. A veces sucede. La casuística de la fotografía en la calle es muy compleja y te puedes encontrar que una acción que pasaba inadvertida o estaba un poco oculta, y la descubres cuando ya está la fotografía hecha.

P. Está claro que siente pasión por la fotografía más callejera

R. A mí lo que me gustaba era la calle. Salir a la calle y hacer fotos. Lo que me habría encantado era ser uno de esos fotógrafos a los que revistas como Life o National Geografic enviaban a la India con un montón de carretes y todos los gastos pagados y que al cabo del tiempo, pero sin prisas, volvían con su reportaje. Pero nunca fui de esos, aunque me habría entantado. Pero eso sucedía con los fotógrafos que estaban en Londres, o en París, o en Nueva York. Yo me instalé en Ourense.

P. ¿Y aquí qué se llevaba cuando llegó?

R. Lo que primaba eran los paisajes. Hice muchos pósters para bancos y también fotografías para emigrantes. Para ourensanos que estaban en Argentina y en otros países, emigrados, que venían en verano y luego querían llevarse fotos de una carballeira, de una fiesta de su pueblo… y entonces se las enviábamos y las colgaban en las casas de Galicia en Buenos Aires, en La Habana...

Santiago Barreiros.
Santiago Barreiros. | Miguel Ángel

P. Hábleme de la exposición. Sobre todo, de la selección de las fotografías.

R. Esa es la parte más complicada de una exposición. Una exposición obedece a una idea plasmada a partir de un número finito de obras. Mi idea era recorrer esos cincuenta años a través de los retratos. Hay una parte que no quise que fuese más del diez por ciento, que tiene un componente emocional. En el resto de los retratos, que es la mayoría, son personajes anónimos, tan desconocidos para el espectador como para mí. La selección fue un trabajo de meses y creo que capta ese recorrido vital de cincuenta años.

P. ¿Sabría decirme cuántas fotos disparó en estos cincuenta años?

R. Muchas, muchas, muchas. Pero no podría decir una cifra. Ya hacía muchas en la época de la fotografía analógica. Que conste que aunque con la fotografía digital tienes la ventaja de que careces del límite que te imponía la analógica por el tamaño de los carretes y por el precio, no soy de los que dispara y dispara, porque al final hacer más fotos te obliga a dedicar más tiempo a seleccionar y borrar.

Aunque esté jubilado sigo siendo fotógrafo

P. ¿Cuándo se pasó a la fotografía digital?

R. Aguanté con la fotografía analógica hasta 2004. En 2005 me pasé a la digital. Así que más o menos llevo treinta años de fotografía analógica y veinte de digital.

P. ¿Se jubila un fotógrafo? 

R. Yo estoy jubilado desde hace diez años. Me refiero en el plano profesional. Ahora me siento como un fotógrafo aficionado, no estoy atado por el día a día. Estoy dando unas clases de fotografía en la universidad, tengo una exposición en ciernes, aparte de esta, y bueno, quiero centrarme en el archivo.

P. En su vida ha hecho mucha foto comercial, artística, periodística… que con el tiempo se han convertido en documentos históricos. ¿No le parece que su archivo podría ser ahora un bien histórico y cultural? 

R. Lo que hoy es noticia en el futuro puede ser historia. Y con la fotografía sucede lo mismo. Se pueden hacer fotos con muchos propósitos: comercial, periodístico, artístico, lúdico… y con el paso del tiempo adquieren otra dimensión. Pienso en muchas de ellas de los años setenta y ochenta que hoy se han convertido en testimonios de aquella época. Tiendas, negocios, calles, que nos transportan a otro Ourense que ha cambiado con el paso de los años. De ahí que tenga interés en poder dedicarle más tiempo al archivo, para poder revisar los negativos, hacer una selección, y digitalizar aquellas fotografías que, de alguna manera se han convertido en testimonios de ese pasado.

P. ¿Por qué son tan complicados de manejar los archivos de los fotógrafos?

R. Es complicado si no está organizado, porque cada fotógrafo tiene su propio sistema pero siempre dentro de una lógica. Por años, por categorías… Yo creo que la organización cronológica y espacial son las clásicas. Durante la pandemia dediqué bastante tiempo a organizar mi archivo y quiero seguir trabajando en ello porque es importante para que resulte accesible. 

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