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Santiago Ferrer Sierra (Vilamartín de Valdeorras, 1959) dejó el magisterio para dedicarse a la arqueología, su pasión de la infancia. Gracias a esa decisión Galicia cuenta con uno de los más eminentes investigadores de la época de la romanización, período que ha trabajado -y sigue haciéndolo- sobre el terreno. Su larga trayectoria ha sido recientemente reconocida con su incorporación a la Real Academia de Bellas Artes de Galicia, como académico correspondiente. Director de las excavaciones en el campamento Aquis Querquennis, en Bande, es uno de los mayores expertos en la Via Nova, de la que pronto saldrá a la luz un libro que recoge por primera vez, toda su magnitud como gran arteria de la Gallaecia, desde Braga hasta Astorga.
¿Cómo le entró a usted el gusanillo por la arqueología?
Estaba estudiando el bachillerato en el instituto de O Barco y teníamos un profesor de ciencias naturales, que era don Ricardo Mosquera, que los fines de semana se dedicaba a ir a excavar al castro de Valencia do Sil. Yo era muy niño, recuerda que en el plan de estudios que yo hice, el bachillerato se empezaba con diez años y tenía seis cursos. Y yo tendría poco más de diez años cuando organizó una excursión desde el instituto al castro de Valencia y yo fui. Y luego nos dijo que quienes quisieran ir los fines de semana podían hacerlo y como me quedaba a dos kilómetros de donde yo vivía, empecé a ir y así comenzó mi afición por la arqueología. Estuve yendo durante cuatro años, por lo menos. Iba en bicicleta. Éramos un grupo de aficionados a la arqueología que nos llamábamos Os Escarbadores.
¿Y ahí fue donde decidió que sería su profesión?
Terminé el bachillerato y me fui a estudiar magisterio a Ourense. Pero cuando estaba con las clases prácticas me di cuenta de que aquello no era lo mío. Yo se lo dije a mis padres, que lo mío era la arqueología y fui a estudiar geografía e historia a Santiago y ya cogí la especialidad de prehistoria y arqueología.
¿Y empezó a trabajar...?
Terminé la carrera en 1985 y en 1986 empecé a trabajar en las excavaciones de los aparcamientos en Lugo. Allí fue donde conocí a Antonio Rodríguez Colmenero y luego seguí trabajando con él durante diez años en excavaciones arqueológicas en Lugo y me integré en el Grupo Arqueológico Larouco y con él alternaba las excavaciones en Lugo con otras en la provincia de Ourense, como el campamento de Bande, Aquis Querquennis.
Después de Lugo, ¿volvió para Ourense?
Después de diez años excavando y viviendo en Lugo, decidí volver y establecerme en Vilamartín de Valdeorras. Y a partir de ahí fue cuando me dediqué más en profundidad a las excavaciones en la provincia de Ourense y entre ellas de manera especial la de Bande, de la que soy director desde 2000.
¿Cómo es el patrimonio arqueológico en Galicia y en Ourense, y en qué situación se encuentra? ¿Queda mucho por hacer?
El patrimonio arqueológico gallego es inmenso. Y en el caso de Ourense sucede lo mismo. Creo que, en general está bastante bien cuidado, si nos fijamos en la provincia de Ourense hay yacimientos que tienen una gran importancia y se encuentra muy bien trabajados, como el el caso del Castro de San Cibrao de Lás, el campamento de Aquis Querquennis, o el Castro de Armea, pero precisamente por la gran cantidad de patrimonio que existe, todavía queda mucho por hacer. Se realizan intervenciones en otros yacimientos, pero son más de investigación, y una vez acabada la investigación, se vuelven a enterrar.
¿Cuáles son las etapas históricas que están más estudiadas?
En la provincia de Ourense, la etapa romana. También hay mucho trabajo sobre el megalítico, pero el periodo romano es el más estudiado. Y también es en el que yo me especialicé. Son excavaciones de las que tenemos buenos ejemplos de castros, villas o el campamento militar de Bande.
Y explotaciones auríferas
Así es. Que están prácticamente todas en Valdeorras. Y la más grande de todo el imperio romano, Las Médulas, a pocos kilómetros de aquí.
¿Hay algo que se pueda comparar a las médulas, hoy día?
Si pensamos en el impacto sobre el territorio y la magnitud, yo creo que podríamos comparar la explotación de Las Médulas con las explotaciones de pizarra en Valdeorras. Quién sabe si dentro de dos mil años las explotaciones de pizarra son estudiadas por los arqueólogos del futuro con el mismo interés que tenemos ahora nosotros por las auríferas de los romanos.
¿Qué destacaría de esa etapa romana en Valdeorras?
La Via Nova. Además hay un tramo en la Serra da Enciña da Lastra que está espectacularmente bien conservado. Se ven las características constructivas de la vía romana, con zonas de hasta doce metros de ancho.
Dentro de ese mundo de la romanización que tan bien conoce, ¿cuáles son los aspectos que más le han llamado la atención?
Me especialicé, fundamentalmente, en tres aspectos. El militar, a partir de mis trabajos en el campamento de Aquis Querquennis que es el mejor conservador de toda la península ibérica, la numismática romana, el estudio de las monedas a partir de los hallazgos realizados en Galicia, un campo que ya empecé cuando trabajaba en Lugo y las vías romanas.
¿Cómo era la vida durante la romanización?
La llegada de los romanos, del ejército, supuso una intervención cruenta. La muerte era común porque la actuación militar fue terrible, si la vemos desde la perspectiva de hoy. Pero una vez lograda la conquista, la convivencia fue más pacífica y Roma respetaba las tradiciones y ellos se adaptaban al entorno. Siempre que, naturalmente, se respetasen las leyes del imperio y se pagasen los impuestos.
Volviendo a la Vía Nova, ¿era el AVE de la época de los romanos?
Era la vía más rápida para viajar entre Braga y Astorga y tenía unas características técnicas que la hacían muy cómoda. Se podría comparar, a la línea de alta velocidad. Precisamente está pendiente de publicar un libro que hemos preparado Antonio Rodríguez Colmenero, Rubén Álvarez Asorey y yo que aborda por primera vez la Vía Nova en su totalidad. Hasta ahora se habían publicado trabajos parciales: los portugueses estudiaban y publicaban sobre su tramo, los leoneses sobre el suyo y nosotros, hacíamos lo propio con el que cruza la provincia de Ourense. Por fin habrá un libro que aborde todo el trazado desde Braga hasta Astorga.
¿Sigue yendo al monte a excavar, como en la época de os escarbadores, cuando era muchacho?
Me quedan tres años y medio para llegar a la jubilación. Pero desde luego, seguiré yendo al monte incluso después porque es algo que me apasiona. Seguiré mientras me encuentre físicamente en condiciones para poder hacerlo.
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