La versión más fresca y dulce de la Treixadura

Comer y beber

Se trata del duodécimo vino que elaboró la bodega Coto de Gomariz

Coto de Gomariz.
Coto de Gomariz.

Hay un doble sentido en el nombre de este vino: por un lado, el sentido ordinal, es decir, es el duodécimo vino que elaboró la bodega Coto de Gomariz. Pero también es un vino dulce, es decir, “doce”, en gallego. Tradicionalmente atribuimos a un vino dulce una elevada graduación alcohólica. Lo normal es que, si es un vino naturalmente dulce, sea el exceso de alcohol el que paraliza la fermentación de las levaduras y queda con un elevado contenido en azúcares, como sucede con el tostado del Ribeiro. O en los vinos dulces naturales, en los que se detiene la fermentación mediante el “apagado” con la adición de alcohol vínico o aguardiente de bagazo, como sucede con el vino de Oporto, que eleva su graduación alcohólica.

Pero “12” no es ni lo uno ni lo otro. El 40 por ciento de la uva tiene una mayor carga de acidez y el 60 por ciento restante está sobremadurada. En ambos casos es una especialmente seleccionada, toda Treixadura y procedente de una misma finca. La fermentación es interrumpida cuando se ha llegado al equilibrio entre acidez y dulzor.

El vino se afina durante nueve meses en depósitos de acero inoxidable antes de su embotellado y todavía reposará un tiempo en botella antes de llegar al mercado.

Conserva 90 gramos por litro de azúcar y pese a ello es un vino suave, fresco, con nueve grados de contenido alcohólico ,que tanto encaja con un postre como con una entrada a base de foie, o incluso un salpicón de bogavante al que el vinagre mataría el maridaje con un vino de los que tradicionalmente emplearíamos para tomar algo con marisco, de cualquiera de nuestras denominaciones de origen.

No cabe duda de que es un vino del Ribeiro. La variedad de uva, el territorio de su cultivo y la localización de la bodega así lo señalan. Sin embargo, no sale al mercado con la tirilla del consejo regulador, algo que obedece a criterios técnicos, como es el contenido mínimo de alcohol que debe de tener para que pueda ser admitido como vino del Ribeiro. Pero esa es una cuestión que, como sucedió con los espumosos, que antes no estaban reconocidos, puede cambiar con el tiempo.

Lo cierto es que viene a incrementar y con una notable calidad, el ya de por sí amplio catálogo de elaboraciones de esta bodega.

Pese a su limitada producción, cinco mil botellas en la cosecha de 2019, y los 90 puntos que le otorgó “The Wine Advocate”, la revista fundada por Robert Parker, a esa añada que es la que se encuentra actualmente en el mercad tiene un precio muy ajustado.

Bodeguero

Su padre fundó una bodega pionera en la defensa de las variedades autóctonas y él, que tomó el relevo hace ya veinte años se ha encargado de convertirla en uno de los referentes, no solo en la región vinícola, sino en toda España. Puede parecer exagerado si hablamos de una pequeña bodega que ronda las 150.000 botellasanuales, con 14 elaboraciones distintas. Pero es una gran bodega, si tenemos en cuenta que tras esa cifra hay un gran sentido ético de respeto por el medio natural y vinos extraordinarios.

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