Bad Bunny en la final de la Super Bowl: cuando el show se vuelve política
"No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia", ha comentado Donald Trump, para quien lo ocurrido ha sido "una bofetada" al país que dirige
Una semana después de convertirse en el primer ganador del Grammy al álbum del año con un disco íntegramente en español, el artista puertorriqueño Bad Bunny ha protagonizado otro nuevo hito, el de ser el primer solista latino de habla hispana en encabezar el espectáculo del descanso de la final de la Super Bowl.
Con un espectáculo que convertía el terreno de juego en un campo de caña de azúcar, Benito Antonio Martínez Ocasio lanzó un mensaje de reivindicación de todo el continente americano, pues al God bless America le siguió la cita, uno por uno, de todos sus países, mientras los numerosos bailarines ondeaban sus banderas a modo de desfile.
En un momento de gran tensión política en Estados Unidos a raíz del discurso antiinmigración impulsado por el presidente Trump, el chaleco antibalas bajo su ropa de Zara lanzaba un claro mensaje sobre la amenaza que pende sobre la identidad latina en la gran potencia norteamericana.
El espectáculo se redondeó con la actuación de la neoyorquina Lady Gaga y del también puertorriqueño Ricky Martin en el Levi's Stadium, en Santa Clara, San Francisco. "Lo único más poderoso que el miedo es el amor", se leía en la pantalla gigante.
No es la primera vez que Bad Bunny convierte un show en un mensaje político. En la recogida del Grammy pronunció unas palabras contra la presencia de los agentes federales de control de la inmigración en Minnesota, donde sus polémicas redadas se saldaron con la muerte de dos personas. "ICE, fuera. No somos salvajes, no somos animales. Somos seres humanos", reivindicó entonces.
Para Trump ha sido "una bofetada"
Como cabía esperar, el concierto no ha sido del gusto del presidente de Estados Unidos, quien lo ha calificado como "uno de los peores de la historia".
"No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante", ha lamentado, afirmando que "es una bofetada" a Estados Unidos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último