Dimite el jefe de gabinete de Milei en medio de las investigaciones por enriquecimiento ilícito
Argentina
Tras cuatro meses de polémica por el incremento de su patrimonio desde que entró a formar parte del gobierno de Argentina a las órdenes de Javier Milei, Manuel Adorni ha dimitido como jefe de gabinete del ejecutivo, mientras está siendo investigado por enriquecimiento ilícito.
A través de una carta dirigida al presidente Milei, Adorni ha achacado su decisión a "los interminables ataques mediáticos", que le han llevado a "cerrar este ciclo" para protegerse a él mismo y a su familia.
"Las operaciones mediáticas han ido al extremo, no solo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mis amigos, mi familia y hasta mis vecinos y allegados", ha lamentado en su texto, que ha hecho público a través de sus redes sociales.
Y, tras agradecer el respaldo del presidente, ha criticado haber sido blanco de "mentiras de lo más variadas", desde "viajes que nunca existieron" a "mansiones y autos lujosos" o "nepotismo, gastos personales pagados con fondos públicos y sociedades en Uruguay".
"El ensañamiento tiene un límite y yo he descubierto el mío", ha agregado, quien, en su misiva, señala a Milei como "la única esperanza para la Argentina".
Meses de polémica
Adorni había resistido en su cargo gracias al respaldo de Milei, quien llegó a asegurar que solo destituiría a su jefe de gabinete si la Justicia certificaba su culpabilidad en hechos de corrupción.
El ya exjefe de gabinete se encuentra bajo la lupa judicial por un supuesto enriquecimiento ilícito en relación con la compra de un apartamento y una vivienda en Buenos Aires, propiedades que declaró recientemente, una vez que el caso trascendió a los medios.
De hecho, el pasado 10 de junio, Adorni admitió haber ocultado medio millón de dólares procedentes, según su versión, de inversiones previas a su llegada al gobierno; motivo por el cual solicitó acogerse a la amnistía fiscal impulsada por el propio ejecutivo argentino.
A esto se suma una investigación por supuesto tráfico de influencias vinculada a contratos entre la televisión pública y la productora del empresario y periodista Marcelo Grandío, amigo suyo, así como a adjudicaciones entre empresas estatales y la consultora de su esposa, Bettina Angeletti.
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