Hijo de una tierra de cruces migratorios y marcado por una juventud dividida entre la vocación médica y las heridas de la convulsa historia argentina, el doctor Ricardo Marini jamás imaginó que un viaje fortuito cambiaría el rumbo de su vida. Lo que iba a ser un retiro provisional de dos años para proteger a su familia de la crisis económica e inseguridad de finales de los ochenta, acabó convirtiéndose en casi cuatro décadas de dedicación a la neonatología y la pediatría comarcal en O Barco de Valdeorras. Recientemente elegido pregonero de las fiestas del Santo Cristo, el especialista repasa el periplo vital de sus antepasados, la calidez con la que fue acogido su hogar y la importancia de la empatía hacia quienes, como él, un día debieron hacer las maletas para volver a echar raíces.