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Doce nuevos ‘Lugares da Memoria’ amplían el mapa histórico del Consello da Cultura Galega

NUEVAS INCORPORACIONES

Las nuevas entradas recorren un arco geográfico y simbólico que va desde Suiza hasta Ponte Sampaio, pasando por enclaves como Portomarín, Castrelo de Miño, Meirás o el Panteón Real de la Catedral de Santiago

En la imagen miembros de la Federación de Sociedades Galegas de Buenos Aires
En la imagen miembros de la Federación de Sociedades Galegas de Buenos Aires | Concello da Cultura Galega

El proyecto ‘Lugares da Memoria’, impulsado por el Consello da Cultura Galega (CCG) y coordinado por el historiador Xosé Manoel Núñez Seixas, suma doce nuevas incorporaciones que refuerzan su vocación de trazar un mapa plural, crítico y transnacional de la memoria histórica gallega. Las nuevas entradas recorren un arco geográfico y simbólico que va desde Suiza hasta Ponte Sampaio, pasando por enclaves como Portomarín, Castrelo de Miño, Meirás o el Panteón Real de la Catedral de Santiago, y por figuras representativas de la historia y la cultura de Galicia.

Esta nueva entrega, según destaca el CCG, combina lugares, acontecimientos y nombres propios que ayudan a comprender la complejidad del pasado gallego y su proyección exterior. Entre los hitos históricos figura la batalla de Ponte Sampaio, analizada por el profesor de la Universidade de Vigo Luis Domínguez Castro en el texto "La batalla de Ponte Sampaio. Del menosprecio ajeno al orgullo propio". El autor revisa el enfrentamiento de 1809 en el que cerca de 14.000 gallegos, en su mayoría labradores sin formación militar, junto a soldados de la División del Miño y estudiantes del Batallón Literario, lograron frenar el avance de 10.000 soldados franceses, impidiendo su unión con las tropas del mariscal Soult.

La dimensión intelectual y cultural está representada por la entrada dedicada al Seminario de Estudios Gallegos, firmada por el historiador y expresidente del CCG Ramón Villares, quien subraya el “enorme legado intelectual” de una experiencia breve pero decisiva, especialmente viva en la memoria del exilio y de la emigración americana, y recuperada simbólicamente en la etapa democrática a través del grupo Sargadelos.

La diáspora gallega adquiere protagonismo con la inclusión de la asociación A Nosa Galicia, fundada en Ginebra en 1967. El texto, elaborado por Luis Calvo, reivindica las asociaciones de emigrantes como auténticos lugares de memoria, al tratarse de espacios físicos que, con el paso del tiempo, adquieren un profundo valor simbólico para las comunidades migrantes.

Entre los espacios marcados por la transformación del territorio figuran los embalses de Castrelo de Miño y Portomarín. Las entradas, firmadas respectivamente por Julio Prada y por la profesora de la USC Elena Freire Plaza, reflexionan sobre unas infraestructuras presentadas en su momento como símbolos de progreso y modernidad, pero que supusieron la inundación de tierras, caminos y memorias familiares bajo conceptos como “utilidad pública”, “interés nacional” o “desarrollo”.

Otro de los lugares incorporados es Meirás, definido por el historiador Emilio Grandío como un espacio especialmente complejo y conflictivo, por la superposición de significados históricos y por los retos que plantea su integración en un relato crítico y plural. En el ámbito del patrimonio medieval, el Panteón Real de la Catedral de Santiago es abordado por el catedrático José Miguel Andrade Cernadas, quien lo considera “el testimonio más elocuente de la importancia política y simbólica de la Iglesia jacobea durante la Edad Media”.

El proyecto suma también nuevas figuras históricas. Martiño de Dumio (o de Braga) es analizado por J. Eduardo López Pereira, que destaca su profunda huella cultural; Basilio Álvarez, en un texto de Miguel Cabo Villaverde, aparece como símbolo del agrarismo del siglo XX, subrayando su rebeldía frente a la jerarquía eclesiástica y su compromiso con la Segunda República; mientras que Martín Sarmiento, figura clave de la Ilustración gallega y pionero en el estudio científico de la lengua y la cultura popular, es abordado por Henrique Monteagudo.

Completan esta entrega Juana de Vega, descrita por Xosé Ramón Veiga Alonso como una filántropa excepcional y mujer de intensa vida intelectual, y Diego Xelmírez, a quien José Miguel Andrade define como “posiblemente el personaje más famoso de toda la historia de Galicia”.

Con estas doce nuevas entradas, ‘Lugares da Memoria’ consolida su papel como una herramienta fundamental para pensar la historia gallega desde múltiples miradas, integrando territorio, diáspora, conflicto, cultura y patrimonio en un relato abierto y en permanente construcción.

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