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España, de luto

Gumer Romano, español en Venezuela: “Ha cambiado el estado de ánimo de la gente, se vuelve a ver la luz al final del túnel”

CRISIS EN VENEZUELA

Tras años marcados por la falta de libertades, el presidente de la Fundación Centro Asturiano de Caracas, analiza cómo se perciben los últimos acontecimientos desde dentro del país, qué sentimientos predominan entre la población, cómo se vive la liberación de presos políticos y qué esperan los venezolanos y la colectividad española ante un escenario todavía abierto

El presidente de la Fundación del Centro Asturiano, Gumer Romano
El presidente de la Fundación del Centro Asturiano, Gumer Romano | La Región Internacional

Venezuela atraviesa un momento de profunda transformación marcado por la expectativa, la cautela y una renovada esperanza social. En un contexto político todavía incierto, pero con señales que han impactado de forma directa en la población, el presidente de la Fundación Centro Asturiano de Caracas, Gumer Romano, analiza cómo se vive este nuevo escenario en el país, qué percepción existe sobre el futuro económico, la situación de los presos políticos y qué esperan los venezolanos y la colectividad española tras años de crisis, miedo y falta de libertades.

¿Qué ha cambiado en estos últimos días en Venezuela?

En realidad creo que el cambio ha sido muy importante y, básicamente, se nota en el estado de ánimo de la gente. Este era un tema que se había conversado no menos de diez mil veces entre amigos: esa ilusión que todos teníamos de que algún día regresara la libertad a Venezuela.

Siempre se manejó la posibilidad de que el cambio no fuera repentino, pero que ante la primera señal clara lo primero que iba a cambiar era el ánimo de la gente. Y eso es lo que está ocurriendo. Han sido 26 años de una tortura que solo puede describir quien la haya vivido. Unos en una vida, otros en otra, pero esa realidad estaba ahí. Hoy el estado de ánimo es otro, siempre con la luz al final del túnel. Eso es, básicamente, lo que yo veo

¿Cómo se percibe en Venezuela que Estados Unidos vaya a controlar ahora las reservas de petróleo?

Es un tema más complicado y yo tengo conocimientos bastante precarios en ese aspecto, pero mi punto de vista es el siguiente: si el petróleo se puede utilizar para mejorar y desarrollar el país, eso es positivo.

No es la primera vez que el petróleo venezolano estuvo en manos de empresas estadounidenses. De hecho, el petróleo se nacionalizó hace apenas unos 50 años y la mejor época de Venezuela, la Venezuela progresista y rica, fue cuando no estaba nacionalizado. En aquel entonces había riqueza y progreso. En cambio, en estos últimos años el petróleo lo manejaba esta gente y no hubo ni progreso ni riqueza. Esa reflexión la dejo en el aire.

No se ha producido un cambio inmediato de régimen. ¿Ha generado frustración entre la población?

Lo que se esperaba era la libertad. Y la libertad es una palabra que quien no ha padecido la falta de ella no puede interpretar en su contexto real.

Cuando tú pasas un secuestro de 20 años y llega alguien a liberarte, lo primero que ocurre es que no te lo crees, porque ya te habías hecho la idea de que ese secuestro era permanente. Hay una sensación de alivio, de desahogo, de alegría, muy difícil de describir si no se vive. Esa nueva era todavía no ha empezado, pero seguimos esperando. No es que esperáramos algo concreto, es que seguimos esperando.

Han sido liberados los primeros presos políticos, aunque quedan muchos ¿Es una señal esperanzadora?

La liberación de los primeros presos políticos es una alegría general en todo el país. Quedan muchos más y espero que se liberen pronto.Hay informaciones que se contradicen entre sí y sabemos que esto no se va a resolver de hoy para mañana. Lamentablemente, estoy convencido de que algunos no van a aparecer nunca.

Sería una señal maravillosa que todos los que están con vida salieran, porque eso demostraría una verdadera intención de cambio y abriría una esperanza de reconciliación general. Aunque, desde mi punto de vista, los venezolanos ya estamos reconciliados entre nosotros; lo que se impuso fue un sistema que nunca preguntó a nadie”.

¿Qué creen que va a pasar ahora los venezolanos y la colectividad española?

Aquí se mezcla lo que uno cree que va a pasar con lo que uno quiere que pase. Durante muchos años tuvimos la obligación de mantener una mentalidad positiva, porque lo contrario habría sido renunciar a todo el trabajo de una vida. En los últimos años intentamos defender lo construido para no perderlo todo. Hoy hay una ilusión importante, y lo primero que aparece es la esperanza: la idea de volver a ver la Venezuela libre, bonita, alegre, trabajadora, próspera y rica que conocimos.

Yo sí creo, y lo creo firmemente, que de manera progresiva, pero lo más rápido posible, volveremos a una cierta normalidad. La reconstrucción social llevará más tiempo, porque el daño ha sido enorme, pero la parte emocional se va a recuperar casi de inmediato”.

¿Existe temor a un conflicto armado?

El temor existe, por supuesto, porque hay un grupo de personas que se resistirá a perder los privilegios que tenía y lo hará en la medida en que pueda.Pero hablar de un conflicto armado como una guerra civil no tiene sentido, porque para eso deben existir dos bandos, y en Venezuela no los hay.

Aquí hay un solo bando: el de la gente honesta, trabajadora, de familia, a la que le robaron la esperanza y que ahora la está recuperando. Puede haber focos aislados, montoneras, pero sinceramente creo que un conflicto armado generalizado no está contemplado en este momento”.

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