La Hermandad Gallega de Venezuela a la espera de que el Gobierno levante el cierre provisional
CIERRE PROVISIONAL
La clausura de la entidad ha caído como un jarro de agua fría entre la comunidad gallega en Venezuela, por inesperada y a la vez, desproporcionada. Aunque por cautela se evita hacer declaraciones públicas, el ambiente es de profunda tristeza, especialmente al coincidir con el aniversario de la institución para el que se buscará nueva fecha
La Hermandad Gallega de Venezuela (HGV), permanece a la espera de que el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) levante la medida de cierre administrativo temporal impuesta el pasado 9 de octubre por un "presunto incumplimiento de obligaciones tributarias"
Según un comunicado difundido por el Consejo Directivo de la Hermandad, tras la clausura del pasado jueves - como consecuencia de un registro llevado a cabo por funcionarios del SENIAT en las instalaciones del club y sus comercios internos - la directiva, el personal de administración y sus asesores legales "consignaron de inmediato", el pasado viernes, toda la documentación exigida por las autoridades tributaria.
“Cumplidos los requerimientos y las obligaciones inherentes, quedamos a la espera de las resoluciones por parte del SENIAT”, señaló la institución en su comunicado, en el que también informó que la fiesta aniversario prevista para este fin de semana será reprogramada.
El SENIAT difundió un video oficial en el que indicó que la medida fue ejecutada “cumpliendo instrucciones del presidente Nicolás Maduro y del superintendente nacional aduanero y tributario, José David Cabello Rondón”, tras un operativo de verificación llevado a cabo por la Gerencia Regional de Tributos Internos Libertador.
La autoridad tributaria explicaba en el vídeo que el cierre - por espacio de doce días - se realizó “en los espacios de la Hermandad Gallega de Venezuela y los concesionarios que realizan vida comercial en sus instalaciones”, y que se ejecutó la clausura temporal “por el incumplimiento de las obligaciones tributarias, tanto en los establecimientos internos como en la administración del club”.
La medida ha caído como un jarro de agua fría entre la comunidad gallega en Venezuela, por inesperada y a la vez, desproporcionada. Aunque por cautela se evita hacer declaraciones públicas, el ambiente es de profunda tristeza, especialmente al coincidir con la víspera del aniversario de la institución.
Solo la reciente concesión del Premio Nobel de la Paz ha logrado atenuar, en parte, el impacto del cierre entre buena parte de colectividad y quienes frecuentan la Hermandad Gallega de Venezuela, la entidad gallega más numerosa de América Latina, y que desde junio de este año preside Jesús Alberto Bello, quien como el resto de la Junta Directiva aguarda con expectación la resolución de la agencia tributaria venezolana, confiando en que pronto podrá retomar sus actividades con normalidad.
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