Los murales de Luis Seoane resurgen en Buenos Aires
ARTE EN LA DIÁSPORA
Un equipo de la Universidad Nacional de San Martín restaura 446 azulejos del artista gallego-argentino, que volverán a exhibirse en el Centro Galicia de Buenos Aires
Después de casi treinta años, 446 azulejos que han permanecido durante décadas guardados en cajas de plástico y que hasta 1997, formaban parte de cuatro grandes murales y una serie de menor tamaño, del artista gallego-argentino Luis Seoane, han vuelto a la vida. Un equipo del Centro Tarea de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) ha completado su restauración
Los murales, que originalmente formaban parte del Lar Gallego del Centro Lucense de Buenos Aires, estaban compuestos por grandes paneles cerámicos que reflejan el estilo característico de Seoane, una de las figuras más relevantes del arte gallego del siglo XX. Su recuperación ha permitido reconstruir una obra que durante décadas permaneció fragmentada y sin acceso al público.
El proceso de restauración ha sido exhaustivo e incluyó tareas de documentación técnica, análisis con diferentes tipos de luz, estudios de conservación y la intervención individual de cada pieza, según explican desde el Centro Tarea. Este trabajo no solo ha permitido preservar los azulejos, sino también generar un valioso archivo sobre la técnica y el estado de la obra.
El Centro Galicia, actual custodio del conjunto, ha asumido los costes de la restauración y ha impulsado su revalorización como parte del patrimonio de la colectividad gallega en Argentina. La entidd prevé reinstalar los murales en espacios visibles de su sede social, con el objetivo de devolverles su carácter público y acercarlos nuevamente a la ciudadanía.
La figura de Luis Seoane resulta fundamental para entender el valor de esta recuperación. Nacido en Buenos Aires en 1910, hijo de emigrantes gallegos, se trasladó siendo niño a Galicia, donde se formó en Derecho y se integró en los círculos intelectuales y artísticos vinculados al galleguismo y a las vanguardias.
Su compromiso político durante la Segunda República lo llevó a exiliarse en Argentina tras el estallido de la Guerra Civil, país en el que desarrolló gran parte de su trayectoria.
Artista polifacético, Seoane destacó como pintor, grabador, diseñador, editor y escritor. Fue una figura central en la renovación del arte gráfico y editorial tanto en Galicia como en Argentina, participando en la creación de proyectos culturales fundamentales y colaborando con destacados intelectuales de su tiempo. Su obra plástica evolucionó hacia un lenguaje propio, caracterizado por la síntesis formal, el uso expresivo del color y una fuerte impronta gráfica.
Además, desarrolló una importante producción mural, especialmente en Buenos Aires, donde exploró el carácter público del arte y su capacidad de conexión con la sociedad. Esta vocación es la que ahora recupera sentido con la reinstalación de sus murales, pensados originalmente para espacios accesibles y colectivos.
Tras décadas de exilio, Seoane mantuvo siempre un fuerte vínculo con Galicia, donde regresó en varias etapas y donde impulsó iniciativas culturales de gran relevancia, como el Laboratorio de Formas junto a Isaac Díaz Pardo, clave en la recuperación de la memoria artística gallega. Falleció en A Coruña en 1979, dejando un legado fundamental en la historia cultural del siglo XX.
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