Reina Roffé, escritora argentina que reside hace décadas en España:"Todos somos extranjeros de algo”

MUJERES Y EMIGRACIÓN

La lectura de “Vivir entre extraños. Relatos de soledad y desarraigo”, de Reina Roffé, me indujo a reflexionar nuevamente acerca de la emigración y la mujer. Vuelvo al tema siempre, en un eterno retorno que no pretende resolver una ecuación, sino aportar a la trama que se teje desde los comienzos de la humanidad.

Reoma Roffe en Puerto Madero, Buenoa Aires
Reoma Roffe en Puerto Madero, Buenoa Aires | La Región Internacional

La lectura de “Vivir entre extraños. Relatos de soledad y desarraigo”, de Reina Roffé, me indujo a reflexionar nuevamente acerca de la emigración y la mujer. Vuelvo al tema siempre, en un eterno retorno que no pretende resolver una ecuación, sino aportar a la trama que se teje desde los comienzos de la humanidad.

Nadie mejor que la autora para desenredar esos hilos en sus respuestas “con el cielo dividido”, como ella misma define esa condición de estar y no estar o estar en dos lugares y en ninguno.

Elijo ser fiel a su voz cuando decidió explayarse acerca de mis inquietudes, que espero sean representativas, agradezco su amplitud al responder teniendo en cuenta los contextos.

¿Qué fue lo que te llevó a escribir acerca del desarraigo, luego de tantos años de vivir fuera de tu país?

Es una temática que vuelve bajo perspectivas diferentes. Se puede apreciar en mis novelas Larompiente (1987), El cielo dividido (1996) y en los cuentos de mi libro Aves exóticas (2004) y en el actual, por supuesto, Vivir entre extraños. En cada uno de ellos presento historias distintas en circunstancias y lugares distintos.

¿Por qué en un momento determinado, y no en otro, surgió esa necesidad?

En parte, debido a mi experiencia personal. Llevo más de la mitad de mi vida fuera de la Argentina. Estuve unos años en Estados Unidos. Volví a mi ciudad, Buenos Aires. Luego, en 1988, partí otra vez. Desde entonces resido en Madrid, donde me afinqué. Por otra parte, como decía Julia Kristeva: “Todos somos extranjeros”. Yo añadiría: extranjeros de algo, de alguien; incluso de nosotros mismos cuando aparece el otro, desde la orilla más oscura de nuestro ser, que no sabíamos que estaba ahí, en nosotros, agazapado, oculto, pero latente. La sensación de desarraigo está también en muchas personas que nunca se han movido de su ciudad, pueblo o aldea. Padecen un sentimiento de no pertenencia, ya sea porque la sociedad produce este fenómeno o porque ellos mismos se sienten ajenos a su entorno.

¿Las vivencias de tus personajes están íntimamente ligadas con tus experiencias vitales o has ficcionado algunas en base a experiencias conocidas en otros migrantes?

Las vivencias que aparecen en mis historias, particularmente en Vivir entre extraños. Relatos desoledad y desarraigo, poco tienen que ver con lo que yo experimenté a nivel personal. Hay en ellas mucha ficción, incluso cuando quiero reflejar algo que me sucedió a mí. La escritura, de por sí, lleva a la necesidad de reinventarse, de crear situaciones que se salen del guion biográfico estricto, rígido y clama otro cuerpo, genera otra pulsión interna, crea un clima o una temperatura que no es la de una exactamente. Además, permite componer personajes (tal vez con retazos de otros seres) y situaciones que se cruzan durante la composición de un relato y lo ensanchan. Lo personal queda intervenido.

Reina Roffé en Madrid el año pasado
Reina Roffé en Madrid el año pasado | La Región Internacional

¿Crees que la condición de mujer influye negativamente en esa sensación de estar descolocada, estar afuera del lugar?

Desplazadas estamos en todas partes, también podemos tener esa percepción, y muy profundamente, en el lugar de origen, como señalé anteriormente. Bastaría con preguntarle cómo se siente una mujer que ha nacido y vive en Irán, donde se ejerce sobre la población femenina un control absoluto, o en Afganistán, donde las mujeres no son sujetos, sino objetos, pertenecen al marido, mejor dicho, a un amo. Los otros días leí que acaban de aprobar allí un nuevo código penal talibán: condenan a cinco meses de cárcel a todo aquel que cometa maltrato animal, pegarle a un camello, por ejemplo, y sólo 15 días de arresto para el marido o amo que someta a palizas a una mujer y le quiebre una pierna o un brazo. Es decir que, en esta sociedad, una mujer es menos importante que un camello, una cabra. Es horrible el maltrato animal, pero someter a las mujeres a un calvario de agresiones y sin reparación ni verdadera justicia es el colmo de los colmos.

¿Con cuál de los relatos te sientes más representada en tu propia experiencia vital?

En todos y en ninguno. En todos, porque son producto de mi creación. En ninguno, porque yo no soy una construcción ficcional o ese personaje que se desplaza de un cuento a otro y sufre una serie de avatares. Aunque sí me siento representada en sus estados íntimos, de indefensión y azoramiento ante un mundo que se desmorona.

¿Cómo relacionas tu experiencia con la de los inmigrantes del siglo pasado y con las de los migrantes de la actualidad, qué puntos de contacto encuentras y qué diferencias?

Los del siglo pasado migraron impulsados por las hambrunas que asolaron a varios países europeos; muchos huyeron de las guerras, del nazismo, del comunismo y de dictaduras que se instalaron en el poder durante muchos años, como la de Franco en España. Así que no me puedo comparar con ellos de ninguna manera. La dictadura argentina más atroz se extendió de 1976 a 1983. Es cierto que me prohibieron una novela, pero nadie me amenazó de muerte, como a otra gente que conozco, para que me fuera del país. Cuando me marché en 1988, me fui con la idea de pasar un tiempo en Europa, no quemé las navas. Conservé disponible mi departamento de Buenos Aires, porque pensaba volver en cualquier momento.

Carátula del libro "Vivir entre extraños"
Carátula del libro "Vivir entre extraños" | La Región Internacional

Llevé mis ahorros para aguantar casi un año. Así que tampoco puedo compararme con la migración actual de argentinos que huyen de la pobreza, del desempleo o de empleos precarios, de un sistema económico perverso que los acorrala día a día desde hace décadas, lo que, en algún momento, se llamó “exilio económico”. Muchas veces quise regresar.

Le preguntaba a mi familia y amigos qué les parecía mi vuelta. Me decían que era una locura, porque el país cada vez estaba peor. Todos deseaban irse. Si yo tenía un techo y trabajo, era mejor que me quedara en Madrid. Y así lo hice. Nunca, en estos 38 años, llegó el momento adecuado. Es muy triste. Cuando pienso en esto, me duele el alma. Con el tiempo, entendí que los escritores vivimos y creamos a cielo descubierto, y a quienes nos hemos trasladado se nos descuelga un cielo dividido. Con esta doble tensión escribimos. Por eso, coincido con Silvia Molloy cuando dice que “el trasplante geográfico lo sitúa a uno en una tierra de nadie donde se ensayan otras vidas y se elaboran identidades provisorias, presentes tentativos; donde se replantean lealtades y se cometen traiciones, sin que quede claro dónde está la diferencia. El que escribe desde afuera escribe siempre como si le faltara algo, situación propicia para la ficción”.

Para un transterrado (en mi caso debo hablar más de migración, trasplante o traslado y no de exilio) la pregunta del millón es la que no pude responder ni aun escribiendo: ¿Es posible reintegrarse en un lugar donde la realidad y la gente han cambiado, recuperar la continuidad en el tiempo de un espacio cultural y emocionalmente roto? A veces sí para algunos y no para otros. Nunca del todo para nadie.

Acerca de la entrevistada

Reina Roffé nació en Buenos Aires y estudió Periodismo y Literatura. Publicó en los principales diarios y revistas de Argentina. Ocupó cargos en editoriales de prestigio. En 1976, poco tiempo después de instaurada la Dictadura militar en la Argentina, se publicó su segunda novela, Monte de Venus, que fue inmediatamente prohibida por “inmoral” y retirada de circulación. En 1981 obtuvo la beca Fulbright y combinó viajes con trabajo e investigación. En 1984, una vez restaurada la democracia, volvió al país e ingresó en las principales revistas y editoriales. En 1987 viajó a Europa para participar en el congreso “Literatura argentina hoy: de la dictadura a la democracia”. El viaje se extendió a varias ciudades, culminando en Barcelona y Madrid. En 1988 se trasladó a España y desde entonces desarrolló su profesión en prestigiosos medios y entidades, como Marie Claire, Cambio 16 y Quimera.

Reina en Berlín
Reina en Berlín | La Región Internacional

Entre sus múltiples actividades sobresalen: Coordinadora de Promoción de la Biblioteca Quinto Centenario. Coordinadora de Comunicación de la Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana y directora de la revista trimestral “Noticias de la Asociación”, en Madrid. Colaboradora de la revista Cuadernos Hispanoamericanos, y otros medios como Ínsula y Revista de Occidente, y en diarios españoles y argentinos.

También ha coordinado para la revista Cuadernos Hispanoamericanos un dossier sobre Silvina Ocampo, otro sobre Manuel Puig y un tercero Erotismo femenino en la literaturahispanoamericana, y ha prologado la novela de Juan Rulfo, Pedro Pàramo, en la colección Austral de Editorial Planeta, Madrid.

En la actualidad continúa en la coordinación de Talleres de Lectura y Escritura Creativa.

Premiada, distinguida con becas notables, traducida a diversos idiomas. Entre sus ensayos, destaca la biografía Juan Rulfo. Las mañas del zorro, entre sus novelas Monte de Venus (1976), El cielo dividido (1996), El otro amor deFederico. Lorca en Buenos Aires (2009) y Aves exóticas.Cinco cuentos con mujeres raras. Y uno más (2011).

Su última obra publicada es Vivir entre extraños. Relatos de soledad y desarraigo que acaba de salir en España en la editorial Menoscuarto.

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