NUEVA COMPAÑÍA
El teatro hace memoria en Buenos Aires
NUEVA COMPAÑÍA
La fría noche del jueves 25 de junio, hizo su presentación pública la “Compañía Teatral Galega de Bos Aires”, un acontecimiento que honra a la colectividad. La obra elegida fue, además, un símbolo de todo aquello que, como gallegos y herederos de esas raíces nos conmueve. Sobre todo en estos tiempos, la figura y el sentido del Héroe, según la mirada de Manuel Rivas.
Este proyecto nació con el impulso , la constancia y el trabajo de Lorena Lores, quien durante dos años de trabajo fue sumando a todos y cada uno de los que integran la Compañía Teatral Galega de Bos Aires y que realizaron la puesta.
La función se llevó a cabo en el teatro Empire, una magnífico auditorio impregnado del espíritu de la Compañía: el amor por la cultura y su valor social.
Fue a sala llena, unas 250 personas, algo difícil de reunir en estos tiempos, en que las redes y lo virtual parecen haber reconvertido las costumbres de la sociedad.
La obra comenzó con el sonido de una gaita, un especial llamado al sentimiento. Le siguió un saludo de Manuel Rivas, quien desde la pantalla ubicada como telón de fondo se disculpó por no haber podido viajar a Buenos Aires y reafirmó sus conceptos acerca de la importancia de la memoria y el teatro como un hecho fundamental en esa construcción y la necesidad de no perder la esperanza.
Galardonado en múltiples ocasiones, obtuvo en 2024 el premio Nacional de las Letras Españolas, autor del Lápiz del Carpintero y La Lengua de las Mariposas, entre tantas otras obras, no había incursionado en la dramaturgia, a excepción de esta obra: Héroe
Habla de la memoria, de aquella que debemos tener e incluso de la que debemos borrar, de la guerra, de las secuelas, de hechos que no se olvidan y de los que se niegan. Rescata ese Héroe, que no es el tradicional sino el que lleva dentro cada uno. Es quien resiste ser violentado, quien se inmolaría antes de delatar, ese que fue muerto más de una vez, cuando lo derrotaron, cuando lo negaron y cuando trataron de quebrarlo.
Leonardo Nápoli, Director de la obra, realizó la adaptación convirtiéndola en un musical. "Traté de mantener las palabras, la poesía de la obra, incluso al convertir texto en canciones, siempre me propuse reflejar la intención y el estilo del autor"- Nápoli se explaya acerca de cada personaje, fue buscando la esencia, el sentido de ellos y adaptandolo a la dramaturgia musical.
“Medias Vermellas” me dice, es uno de esos personajes en que uno descubre los distintos significados que puede tener, y todos son válidos, porque no son personajes lineales, son retazos de memoria asincrónicos que van apareciendo, como nos sucede en la vida misma.
Otro punto fundamental es el tratamiento del espacio, referencial, aséptico: unas redes para dar cuenta del oficio, imágenes borrosas de fondo, escenografía minimalista. Del mismo modo fue una tarea importante trabajar el estilo, entrar en un género que no es el realismo naturalista. Proponer un tipo de lenguaje que no fuese ni el “galego” nativo, ni el de todos los días, debía ser Galicia, pero puede ser la de aquí, la de esta orilla. Era imperioso que se comprendiera que es la cadencia lo importante, el lenguaje corporal. Es que, finalmente la comunicación es el intérprete más el público.
Por eso el arte es fundamental para la vida, porque es un hecho esencialmente humano, solo se da entre personas. Puede faltar cualquier elemento en el teatro, incluso la obra misma, pero si está el actor y hay un lenguaje, se produce el milagro: el público se conmueve.
Entusiasta, comenta el trabajo realizado con el grupo, destacando en especial la labor del director musical, Martín Pínola, un joven muy talentoso y formado que supo ponerle su impronta.
Es el Director de la Orquesta de la Federación de Asociaciones Gallegas, nos recuerda Lorena Lores, quien fue convocando a todos los que hicieron posible la obra. “Desde el vestuario, hasta la escenografía, cada cosa se ha hecho aprovechando los recursos, haciendo malabares, creo que en esto nuestra crianza gallega ha sido una buena base”, asegura.
Lorena siente que la Compañía de Teatro es una ofrenda de los descendientes de emigrantes gallegos, en la que conviven lo argentino y las raíces de la tierra madre. "Fue un proceso maravilloso", dice, "porque en cada persona que pensaba para invitarla a sumarse encontraba la aceptación con gozo, con alegría. Y cuando llamé a Manolo Rivas y le conté mi idea y me ofreció esta obra sentí que estaba todo dado. Poco después llegó la noticia de su premio nacional de Literatura y entonces sentí aún más compromiso y la señal de que estábamos en el buen camino".
Y reitera: "Es una epopeya, pero colectiva.En este momento tan difícil en el país y en el mundo, trabajar para el hecho artístico y haber logrado el apoyo de la Diputación de la Coruña y de todas las personas que se fueron sumando le da un contenido especial. Valoramos muchísimo el soporte económico de la Diputación de la Coruña, sin ello no podríamos haber concretado este sueño".
Mirta Mato, gran actriz que enorgullece a la colectividad se refiere a su personaje, una integrante del grupo de resistencia antifranquista. Nos habla de las dificultades para componerlo, el Director le pedía una dureza que está muy lejos de su personalidad. "Fue un desafío, pero justamente el trabajo del actor es ese, ser uno y ser otro".
Era su primer musical en 42 años de teatro independiente y con orquesta en vivo. Esto la puso inquieta porque “yo no soy cantante” le aclaró al director, “pero te vas a sumar al lenguaje musical, dialogarás con las canciones” la tranquilizó Nápoli. Se siente complacida de poder integrar este proyecto con talentosos actores, actrices y músicos y , cuya alma mater es Lorena.
Es ahora Lorena Lores la que explica como compuso a su Lucía: "Para componer mi personaje- la esposa del Héroe, me basé especialmente en mi abuela materna y también en mujeres que conocí aquí y en Galicia, en mis viajes, las oí, las vi moverse. Entendí que conforman una red de solidaridad que superan los problemas personales. Son mujeres muy valientes, se subieron a un barco, viajaron solas o acompañadas, estuvieron escondidas o retenidas… pero siempre las considero Sostenedoras. La mujer gallega sostiene, por eso en mi personaje hay momentos de ternura, de enojo, de hastío, pero siempre la comprensión y el afecto se imponen, aún cuando tenga sus tiempos de aventuras, es humana, tiene errores, no es perfecta, pero triunfa su sentido de contener las almas heridas. Son heroínas invisibilizadas, por eso la obra trata del Héroe y no de Lucía, pero yo la puse de pie, o eso intenté", señala.
La lección tácita de las mujeres que conocí en mi familia fue: "ve siempre tras tus sueños aun cuando tengas un océano por medio. Es mi caso con este proyecto. Fue un sueño, pero se logró".
Gabriel Fernàndez es el protagonista, el Héroe. Es Arturo Piñeyro, Robertson y Caronte, porque el personaje atraviesa distintos momentos de su vida y su historia que asincrónicamente responde a distintos nombres. Reconocido actor argentino, hijo de gallego, y con una obra reciente “Galego” que le valió el reconocimiento en Argentina como luego en Galicia. Dice que puede darse el permiso de elegir que proyecto hacer, porque se sostiene económicamente con otras actividades. Entonces elige hacer en teatro en aquello que lo enamora: "Elijo los proyectos y éste me pareció un desafío por varios motivos: por ser musical, por ser el libro de Rivas, por ser el inicio de una compañía de teatro gallega".
Tenía alguna experiencia menor en musicales pero trabajó mucho con la orquesta y con Martín Pinola, a quien le reconoce su talento y dedicación. Además durante unos meses se entrenó con un preparador de boxeo, ya que el personaje así lo requería, y luego cuando llevó al escenario las escenas de pugilato, también aprendió que golpear no es lo mismo que actuar el golpe… Debió ejercitar baile, con el cuerpo de danzas de la agrupación, durante más de seis meses , ensayando y sincronizando detalles, de sonido, de lenguaje, de movimiento.
"Esta es una historia de resiliencia", dice, "el Héroe fracasa en la guerra civil, luego lo envían a una guerra del régimen, la última guerra colonialista en Africa, y ahí también fracasa y además cuando regresan son ocultados, negados.. luego integra un célula de resistencia a la dictadura en la que se propone inmolarse para detonar el sistema político, pero fracasa también en el intento de prenderse fuego. Todo es fracaso.. pero no, el mensaje es ése, que el héroe es el que resiste e intenta siempre. Acepta todo menos delatar. Ante el fracaso se levanta una u otra vez, ese es el héroe".
El actor destaca la belleza del texto, la increíble poesía que hay en la obra de Rivas y cómo poder sostener esas palabras en los parlamentos y en las canciones era parte de la tarea. "Es una forma de contar que no es lineal, es compleja, requiere un espectador entrenado y atento que se comprometa con el texto y lo que sucede en el escenario y en su propio interior.Trabajar con la orquesta , de tantas músicos y en vivo, sincronizar tiempos, detalles, todo fue parte de aprender y superar y seguir. Se habla mucho de la memoria, y también de borrar la misma. Por eso aparece el parlamento del colador de la memoria. Como toda obra tuvo dificultades, pero para mí las dificultades son facilitadoras, porque yo trabajo con la dificultad", manifesta. Y añade "Como Lorena Lores, para quien cada tropiezo era un estímulo para ver cómo superarlo, eso en cuanto a la compañía o el vestuario o la financiación, o lo que fuere.Eso me pasa a mí con la actuación y con la vida, las dificultades son las motivaciones para encontrar las herramientas para superarlas e ir hacia adelante".
El telón, imaginario en este caso, bajó pero quedó flotando en toda la sala el espíritu del Héroe, que había impregnado a cada integrante de esta Compañía Teatral Galega de Bos Aires, y desde ellos se transmitió al público.
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