El "triángulo verde" cumple 80 años: la epopeya emigrante que dio origen a El Corte Inglés

HISTORIA DE LA EMIGRACIÓN

En 1920, Ramón Areces, un muchacho de apenas 16 años de la localidad asturiana de Grao, embarcó junto a sus hermanos Manuel y Luis en el buque "Alfonso XIII" desde el puerto de Gijón rumbo a Cuba.

Ramón Areces en una imagen de archivo
Ramón Areces en una imagen de archivo | Bridgmanimages.com

La historia de El Corte Inglés —hoy un conglomerado comercial sin equivalente en España— no empezó en un despacho ni en un edificio de hormigón, sino en la bodega de un barco y en una realidad de miseria que empujó a miles de jóvenes del norte peninsular a cruzar el Atlántico. En 1920, Ramón Areces, un muchacho de apenas 16 años, de la localidad asturiana de Grao, embarcó junto a sus hermanos Manuel y Luis en el buque Alfonso XIII desde el puerto de Gijón rumbo a Cuba. Aquella era una ruta habitual para los jóvenes del norte de España: América como destino, la supervivencia como objetivo.

En La Habana los esperaba su tío César Rodríguez, gerente por entonces de los grandes almacenes El Encanto, la referencia comercial de la capital cubana. Allí los tres hermanos entraron como aprendices, aunque el término encubría un sistema laboral durísimo que rozaba la servidumbre. Los jóvenes empleados, conocidos coloquialmente como cañoneros, recibían comida y alojamiento a cambio de jornadas extenuantes. Era “la esclavitud a la española” en la primera mitad del siglo XX: miles de asturianos y gallegos hicieron fortuna o fracasaron en esas mismas condiciones.

Del cañonero al empresario visionario

Aquel joven Ramón Areces no tardó en destacar. Su tío lo llevó con él en viajes formativos por Estados Unidos y Canadá para conocer de primera mano los sistemas comerciales más avanzados del momento. Esa experiencia sería decisiva: los grandes almacenes anglosajones, su organización por departamentos, la innovación en el servicio al cliente o la política de devoluciones. Todo aquello Areces lo guardó como un mapa para un futuro todavía desconocido.

En 1935 regresó definitivamente a España. Respaldado por su tío, compró una pequeña sastrería madrileña fundada en 1890 situada entre las calles Preciados, Carmen y Rompelanzas. Se llamaba —y esto acabaría siendo profético— El Corte Inglés. Cinco años después, en 1940, cuando el establecimiento contaba con apenas siete empleados, Areces constituyó la sociedad El Corte Inglés. El germen del gigante estaba plantado.

El encuentro con Pepín Fernández: dos emigrantes, dos imperios

Cuando Areces llegó a El Encanto en Cuba, ya trabajaba allí otro asturiano de su mismo pueblo: José Fernández Rodríguez, conocido como Pepín Fernández, 13 años mayor. También había empezado como cañonero, pero ya era contable y conocía al dedillo los engranajes del comercio moderno. Fernández se casó con la cubana Carmen Menéndez Tuya y regresó a España en 1931. En 1943 fundó Galerías Preciados, la gran alternativa y rival de El Corte Inglés durante décadas. Dos imperios nacidos del mismo lugar, la misma pobreza y la misma escuela comercial en el Caribe.

Con el tiempo, la historia cerró el círculo: en 1995, El Corte Inglés absorbió gran parte de los activos de Galerías Preciados, consolidándose como el referente absoluto de los grandes almacenes en España.

El crecimiento del triángulo verde

La expansión de El Corte Inglés fue un ejercicio de constancia y visión. En 1939 la empresa adquirió una finca en Preciados 3 para ampliar el negocio. Entre 1945 y 1946 llevó a cabo su primera gran reforma integral, introduciendo la estructura de venta por departamentos. En los años 50 incorporó edificios colindantes para crecer en plena posguerra y adaptarse a las necesidades de una sociedad que empezaba a reconstruirse.

Los años 60 marcaron el despegue. La campaña “Ya es primavera en El Corte Inglés” nació en 1960, inaugurando una estrategia publicitaria que acabaría formando parte del imaginario colectivo español. En 1962 abrió su segundo centro en Barcelona y poco después en Sevilla y Bilbao, iniciando una red de grandes almacenes que transformaría las pautas de consumo en todo el país.

En 1966, tras la muerte de César Rodríguez, Ramón Areces asumió la presidencia. Ese año nació la tarjeta de compra de El Corte Inglés, un instrumento adelantado a su tiempo que acercaba la financiación a los clientes.

La diversificación se aceleró: en 1969 surgió Viajes El Corte Inglés, en 1972 la célebre promesa “Si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero”, en 1976 Óptica 2000, en 1979 Hipercor, y en los 80 y 90 una sucesión de firmas —seguros, informática, campañas icónicas como Emidio Tucci— consolidaron al grupo como un ecosistema comercial completo.

Tras la muerte de Areces en 1989, la presidencia pasó a Isidoro Álvarez, artífice de la mayor expansión de la compañía: centros por toda España, el desembarco en Lisboa en 2001, la creación de Supercor, Sfera, Bricor, Gourmet Experience y un sinfín de servicios y formatos.

Un legado nacido de la emigración

En la etapa más reciente, el grupo ha vivido importantes transformaciones. Tras el mandato de Marta Álvarez, que impulsó la renovación de marcas propias y las políticas de sostenibilidad, Cristina Álvarez —su hermana— ha asumido la presidencia del Consejo de Administración. Con ello se abre una nueva etapa marcada por la digitalización, el modelo omnicanal y la consolidación del negocio en plena reconfiguración del comercio europeo.

Pero en el origen permanece intacto un hecho esencial: el triángulo verde nació del viaje de unos adolescentes asturianos que escapaban de la pobreza. Areces, Pepín Fernández y tantos otros forjaron desde Cuba una cultura empresarial basada en la disciplina, el trato al cliente, la modernidad comercial y la idea —casi revolucionaria en su tiempo— de que consumir podía ser una experiencia.

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