El método del MIT que puede abaratar el litio para las baterías

Nueva tecnología

Investigadores del instituto estadounidense han desarrollado un proceso a baja temperatura para extraer litio de la espodumena, el mineral más común de cuantos contienen litio, y para hacerlo con menos energía, menos residuos y potencialmente menos coste

Pruebas en el laboratorio
Pruebas en el laboratorio

La carrera mundial por el litio acaba de sumar una nueva vía tecnológica. Un equipo de investigadores del MIT ha desarrollado un proceso de baja temperatura para extraerlo a partir de la espodumena, el mineral más común de cuantos contienen litio, y una de las principales fuentes utilizadas por la industria.

La clave del avance está en sustituir parte del tratamiento convencional, intensivo en energía y residuos, por un reactivo líquido capaz de disolver la roca y separar sus componentes útiles. El resultado no es solo litio apto para baterías: el proceso también permite recuperar alúmina adecuada para fundición y sílice aprovechable para cemento. Además, el disolvente y el reactivo pueden reutilizarse, lo que reduce prácticamente a cero la generación de residuos, según los investigadores.

El hallazgo, publicado en la revista Science, llega en un momento especialmente sensible para la industria de las baterías. La demanda de litio se ha disparado con el crecimiento del coche eléctrico, el almacenamiento energético y los dispositivos electrónicos, pero la cadena de suministro sigue concentrada en pocos actores: Estados Unidos, algunos países de Europa y Australia disponen de este recurso, pero una parte sustancial del refinado mundial continúa dominada por China.

En todo caso, el problema no es solo encontrar litio, sino transformarlo de manera competitiva. La extracción tradicional desde roca dura exige calentar el mineral a más de 1.000 grados Celsius y someterlo después a procesos químicos para obtener el litio. Es un método caro, intensivo en energía y con una elevada generación de residuos. Frente a ese modelo, el nuevo sistema plantea una vía de circuito cerrado que, según las estimaciones del equipo, podría costar aproximadamente la mitad.

"Para 2040, necesitamos cuadruplicar la producción mundial de litio, lo que implica cientos de nuevas instalaciones de producción", sostiene Camden Hunt, uno de los autores del trabajo, desde el convencimiento de que una tecnología capaz de procesar roca dura de forma más sencilla podría alterar el equilibrio del mercado.

Origen de la investigación

Los trabajos que han dado origen a este hallazgo tienen un origen poco habitual. Hace unos 25 años, uno de los investigadores acudió a una ferretería en busca de un producto para volver translúcidos unos bloques de vidrio y se percató de que la crema de grabado que encontró contenía fluoruro de amonio, una sustancia que corroía la superficie del vidrio.

Años después, el equipo recuperó aquel principio al estudiar cómo separar químicamente los componentes de la espodumena, un mineral compuesto principalmente por litio, aluminio y sílice. La idea fue invertir el enfoque tradicional: en lugar de atacar primero los elementos más reactivos y dejar un residuo rico en sílice, los investigadores diseñaron un proceso con agua y fluoruro de amonio para disolver primero la sílice. A partir de ahí, pudieron separar el litio y el aluminio, recuperar el reactivo y cerrar el ciclo químico.

El método ha sido probado con éxito en 17 fuentes diferentes de roca espodumena, lo que refuerza su posible aplicación industrial en distintos yacimientos. Es más, los investigadores ya han empezado a comercializar la tecnología a través de Rock Zero, una empresa derivada del MIT que tiene su sede en The Engine, la incubadora impulsada por el propio instituto. La promesa es relevante: producir litio con menos energía, menos residuos y menor coste.

Contenido patrocinado

stats