Canadá busca sitio en el mapa energético europeo

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Una empresa norteamericana suministrará un millón de toneladas de GNL bajo en carbono a Alemania, en un acuerdo que allana el camino para un proyecto de más de 18.600 millones de euros en la Columbia británica

Imagen de archivo de una planta de gas natural licuado (GNL)
Imagen de archivo de una planta de gas natural licuado (GNL) | TAFYR S.L.

Canadá avanza en su intento de convertirse en proveedor energético para Europa al sellar un acuerdo con una compañía controlada por el gobierno de Alemania para vender gas natural licuado procedente de una futura planta de bajas emisiones; un pacto por el cual se suministrarán un millón de toneladas de GNL bajo en carbono durante veinte años a partir de 2030.

Más allá del contrato comercial, pendiente todavía de la firma definitiva, para Berlín este entendimiento supone diversificar su exposición en un mercado dominado por los países del golfo Pérsico y por Estados Unidos tras el bloqueo al gas de Rusia. Mientras, para Ottawa, se trata de una forma de diversificar sus exportaciones y de expandir sus alianzas con el viejo continente.

"Ahora más que nunca, el mundo demanda energía más confiable", ha señalado el ministro de Energía del país norteamericano, Tim Hodgson; mientras su homóloga germana, Katherina Reiche, ha destacado que el acuerdo contribuirá a "fortalecer la resiliencia" de ambas economías a pesar de los riesgos globales que dominan el entorno.

Pero además, el acuerdo se erige como pieza clave a la hora de desbloquear el gran proyecto gasista de la costa norte de la Columbia británica. Según el gobierno de Canadá, esta iniciativa atraerá más de 18.600 millones de euros de inversión y aportará unos 9.000 millones de euros a su PIB.

Y es que Ksi Lisims LNG está planteado como una terminal flotante de licuefacción, almacenamiento y exportación de gas natural con una capacidad prevista de hasta 12 millones de toneladas anuales, y que operará con emisiones un 94% inferiores a la media global. Este factor, junto con el aval político de un proyecto asociado a una comunidad indígena, suponen argumentos de peso para Europa, inmersa en sus objetivos de descarbonización y transición energética.

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