El conflicto en el Golfo puede crear una prima energética estructural y afectar al crecimiento mundial
ATAQUE A IRÁN
Europa y los países importadores de crudo de Asia, grandes perdedores con la crisis del petróleo mientras que EEUU está mejor preparado para resistir un conflicto largo
Las consecuencias del conflicto bélico en Oriente Medio pueden incluir la instalación de una prima energética "estructural", que desancle las expectativas de inflación, se traduzca en un incremento de tipos de interés y erosione el crecimiento del PIB a nivel global, según explica a La Región Internacional la analista económica y de mercados de Analistas Financieros Internacionales (AFI), María Romero.
En su opinión, las regiones que se pueden ver más afectadas por este complicado panorama económico son Europa y los países asiáticos más dependientes de las importaciones de crudo del Golfo, como son Japón y Corea del Sur, mientras que Estados Unidos reúne condiciones para resistir mejor las consecuencias económicas de la guerra.
"Un conflicto prolongado en el Golfo eleva el precio del petróleo y del gas, encarece el transporte y los fertilizantes y presiona al alza la inflación. Si se alarga, el riesgo no es solo el pico de precios, sino que se instale una prima energética estructural que desancle expectativas de inflación, se traduzca en un incremento de tipos de interés y erosione el crecimiento del PIB", señala Romero.
La analista apunta que los precios de la energía y la confianza son los parámetros fundamentales a tener en cuenta en la situación actual. En este sentido, señala que Europa y algunos países asiáticos que dependen especialmente de las importaciones de petróleo de países del Golfo serían los más afectados por este escenario económico, que puede hacerse realidad si se prolonga el conflicto. Además, apunta a que Estados Unidos no será inmune tampoco a estos efectos si la subida actual de precios de la energía se prolonga y acaba afectando a los precios internos.
Para Romero, Estados Unidos parte de una situación de mayor resiliencia ante este tipo de situaciones, pero el shock energético puede afectarle por tres vías: impacto sobre la inflación y el poder adquisitivo de los hogares, confianza del consumidor y su disposición a gastar y mayor volatilidad en los mercados financieros además de un dólar fuerte.
"El riesgo es un repunte de inflación general, la subyacente dependerá de si el shock se filtra a costes y expectativas. Si el petróleo se mantiene alto varias semanas, se complica la narrativa de desinflación rápida y puede reducirse el margen de recortes de tipos de la Fed. En todo caso, con una economía que por ahora aguanta, aún hablamos de un shock de oferta gestionable y no de un cambio de régimen", señala la analista en referencia a la posible evolución de la economía estadounidense.
Subida ¿temporal? del petróleo
Respecto a las posibilidades de que los elevados precios de petróleo se mantengan durante un período prolongado, Romero indica que cuando se llega a los niveles de precios actuales solo es razonable hablar de un horizonte "temporal" si el mercado percibe que la corrección va a llegar pronto. "Con Ormuz cerrado operativamente y con ataques a infraestructura crítica, el mercado tiende a instalar una prima de riesgo que puede durar semanas", señala.
A su juicio, el petróleo puede llegar a bajar desde los picos que ha registrado (ayer ya sucedió esto) pero no es fácil que los precios vuelvan a los niveles previos al conflicto si no se atisba una salida clara. Considera que la coordinación de los gobiernos (G7, reservas estratégicas, ajustes de oferta) puede llegar a contener la subida y evitar precios extremo, pero "mientras haya riesgo sobre flujos y producción es probable que el petróleo se mantenga alto y volátil".
Ayudas a los consumidores
Sobre la posibilidad de que las ayudas públicas a los consumidores europeos -que ya se están empezando a implementar en países como Portugal y Croacia- puedan acabar repercutiendo en el crecimiento de los distintos países y en su endeudamiento, Romero apunta que estas ayudas pueden contribuir a mantener la demanda en el corto plazo, pero tienen costes ya que si se financian con más déficit pueden tensionar la sostenibilidad fiscal, "especialmente donde la deuda ya es alta. Alemania tiene más margen, Francia e Italia menos".
En su opinión, Europa está en una posición delicada por su débil crecimiento y la alta sensibilidad al precio de la energía. "La incertidumbre, que no es buena compañera de viaje, ya va a contener la inversión. Si la energía se mantiene cara, el riesgo es que Europa entre en una combinación de crecimiento bajo e inflación más alta".
Finalmente, en cuanto a la evolución de la cotización del dólar, el oro y el bitcoin, Romero señala que en el caso de un shock geopolítico con energía al alza el patrón típico es de apreciación del dólar frente a otras divisas por su papel de moneda refugio y porque Europa y Asia son más vulnerables. En el caso del oro, suele actuar como factor de cobertura ante el riesgo geopolítico y la inflación. Además, en el caso de alta volatilidad se convierte en el activo refugio clásico. Sobre el bitcoin su evolución es "más ambigua".
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