Las energéticas españolas advierten riesgos mundiales si no reabre el estrecho de Ormuz

Ataque a Irán

El presidente de Repsol descarta que el modelo energético vaya a cambiar en el medio plazo" y el de Naturgy opina que Europa se ha equivocado al apostar por la descarbonización sin contextualizarla en la competitividad de la industria

Bloqueo del estrecho de Ormuz
Bloqueo del estrecho de Ormuz

Más de tres meses después de que la irrupción militar de Estados Unidos e Israel en Irán diese como consecuencia el cierre del estrecho de Ormuz, reduciendo a la mínima expresión el número de buques que pasan por una ruta crucial para la salida del gas natural y el petróleo del golfo Pérsico, los líderes de las grandes energéticas españolas muestran su preocupación por el rumbo de la situación si no se cierra pronto un acuerdo.

En una jornada en Barcelona, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha descartado que vaya a haber un cambio de modelo energético "en el medio plazo", basándose en que el peso de los combustibles fósiles en el consumo energético apenas ha caído del 83% al 81% en los últimos cincuenta años. "Si en cincuenta años no hemos sido capaces de cambiar la matriz energética, en los próximos cincuenta tampoco lo haremos", ha reflexionado, crítico con que Europa hable ahora de la electrificación como la solución. "No va a ser la solución en el medio plazo", ha zanjado.

Es por ello que ha presagiado enormes dificultades a nivel mundial en caso de que Ormuz no vuelva a la normalidad en un período breve de tiempo. "El mundo entrará en una situación de conflicto", ha vaticinado al enumerar escenarios como enormes alzas de inflación, riesgos de estanflación, subidas en los tipos de interés, incrementos en los costes de capital y crisis alimentarias "de primerísima magnitud".

Por su parte, el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, ha secundado este mensaje de advertencia al apuntar que "es cuestión de tiempo" que el corte del estrecho afecte al precio del gas en España, a pesar de que un tercio de su suministro proceda de Argelia a través del gasoducto. Y es que, como ha dicho, la oferta acabará reequilibrándose para dar respuesta a la demanda de Asia, de modo que "España no podrá escaparse" de los problemas generados por el bloqueo del estrecho de cara a las exportaciones de gas natural desde la península arábiga.

Y, también en sintonía con Brufau, ha apuntado que Europa e ha equivocado al centrarse en la descarbonización al no contextualizar esta estrategia con la competitividad de la industria o con la fabricación de bienes que sean asequibles para las familias. "En algún momento tenemos que poner en equilibrio los tres objetivos y no primar uno sobre el otro o, si lo hacemos, explicarlo antes", ha sentenciado.

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