Los fabricantes de deportivos de lujo resisten la crisis

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Lamborghini aumenta sus ingresos pese a reducir entregas, Porsche mejora su resultado operativo con menos ventas y Aston Martin recorta pérdidas pero sigue bajo presión financiera

Un superdeportivo de lujo
Un superdeportivo de lujo | Lamborghini

Los fabricantes de deportivos de lujo vuelven a demostrar que juegan en una liga distinta. En un contexto marcado por la debilidad de la demanda, la incertidumbre geopolítica, los aranceles de Estados Unidos y la desaceleración del mercado chino, Lamborghini, Porsche y Aston Martin han presentado unos resultados semestrales —Ferrari lo hará mañana— que demuestran que siguen resistiendo en un entorno cada vez más complejo, aun con situaciones financieras muy diferentes.

Lamborghini cerró la primera mitad del año con unos ingresos récord de 1.741 millones de euros, lo que supone un 7,1% más que un año antes, pese a entregar tan solo 5.422 vehículos, un 4,6% menos. En cambio, su beneficio operativo pasó de 431 millones de euros a 395 millones —una caída superior al 8%— y, de ese modo, su margen operativo cayó del 26,6 al 22,7%. Con todo, los de Sant'Agata Bolognese destacan la fortaleza de la insignia para resistir "incluso en medio de la creciente disrupción en los mercados globales", en palabras de su presidente, Stephan Winkelmann, y con un importante volumen de pedidos en cartera.

Por su parte, Porsche redujo un 5,1% su facturación, hasta los 17.230 millones de euros, tras vender un 16,5% menos de coches. Pese a ello, consiguió elevar un 33,9% su resultado operativo, hasta casi 1.350 millones de euros, gracias a una combinación de control de costes, mejora del producto y subida de precios. En cuanto al beneficio neto, el fabricante de Stuttgart logró una mejora por encima del 49% al alcanzar los 1.071 millones de euros, pero su CEO, Michael Leiters, no se conforma: "Nos queda mucho trabajo por delante para posicionar a Porsche de forma sólida ante un futuro lleno de desafíos".

En cambio, la evolución de Aston Martin sigue siendo más frágil, aunque permite vislumbrar buenas perspectivas. La marca británica sigue en pérdidas, pero en este semestre logró reducirlas un 58% gracias al aumento de las entregas y el mayor peso de modelos de alto valor añadido como el Valhalla. "Estamos en el camino de lograr una mejora financiera significativa este año", ha sostenido el consejero delegado, Adrian Hallmark, tras presentar una cifra de negocio semestral que creció un 38% en términos interanuales.

Audi y BMW

Por su parte, compañías de automoción de alta gama como Audi y BMW también han publicado sus cuentas correspondientes a la primera mitad del año.

La primera de ellas ha logrado, en esos seis meses, un beneficio neto de 1.123 millones de euros, una cifra inferior en un 16% respecto al mismo periodo de 2025, al tiempo que los ingresos han descendido un 10% debido a una caída del 7% en las entregas de vehículos. "Los resultados del primer semestre demuestran que las medidas que ya hemos implementado, como la estricta disciplina de costos, están dando resultados. Sin embargo, no son suficientes. Las difíciles condiciones geopolíticas y económicas están ejerciendo una mayor presión sobre toda la industria automotriz, incluida Audi", ha afirmado el director financiero de Audi, Jürgen Rittersberger.

Y, un día antes de que BMW dé a conocer sus níumeros, ha trascendido que está evaluando acometer un programa de reducción de plantilla a través de un programa de despidos voluntarios. Según Bloomberg, el objetivo de la compañía que dirige Milan Nedeljkovic es recortar unos 8.000 puestos de los departamentos de investigación, desarrollo, planificación y otras funciones corporativas, mientras los trabajadores de planta quedan excluidos.

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