La firma del acuerdo UE-Mercosur se convierte en un alegato contra el proteccionismo
ACUERDO HISTÓRICO
El pacto supondrá la creación de la mayor área de libre comercio del mundo, con cerca de 800 millones de consumidores
La histórica firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur -que llega tras una negociación que se ha prolongado un cuarto de siglo- acabó por convertirse en un gran llamamiento a la necesidad de favorecer los intercambios comerciales y el multilateralismo. Ninguno de los oradores en el solemne acto de la firma llevado a cabo en un teatro de la capital paraguaya, Asunción, se refirió explícitamente a la política de aranceles de Donald Trump pero varias de las alusiones realizadas a la implantación de barreras comerciales internacionales tenían al presidente norteamericano como destinatario evidente.
Varios de los firmantes del acuerdo sí que aludieron a la ausencia en la firma de hoy del presidente de Brasil, Lula da Silva, quien decidió no asistir pero que ha sido uno de los principales impulsores de la negociación, que ha permitido cerrar un pacto comercial que afecta a cerca de 800 millones de personas que representan cerca del 20% de la riqueza mundial. Estas cifras convierten al acuerdo suscrito hoy -que deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los de los cuatro países miembros de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para su plena vigencia- en el más importante del mundo en materia comercial.
Por parte europea, tomaron la palabra la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. Von der Leyen destacó que el acuerdo firmado hoy supone elegir la cooperación "por delante de la división" y resaltó que el pacto comercial va a ser un logro para las próximas generaciones. Por su parte, Costa fue muy claro al indicar que "mientras unos levantan barreras y otros violan las reglas de la competencia leal, otros tendemos puentes". Además, apostó por la rápida ejecución del acuerdo "con todas las garantías".
Por parte sudamericana, todos los mandatarios asistentes coincidieron en defender la apuesta por el díálogo y la cooperación en materia comercial aunque hubo distintos matices. Así, el ministro de Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, indicaba que el acuerdo se ha alcanzado siguiendo los valores de la democracia y supone una muestra de que "creemos en el díálogo" en un mundo complicado.
Por su parte, el presidente argentino, Javier Milei, se declaraba firme partidario del libre comercio y contrario al "encierro económico" y apuntaba que seguirá buscando acuerdos con otros países de distintos continentes como Estados Unidos, Panamá, Vietnam, Japón o Emiratos Árabes. Además, aseguró que la ratificación en el Parlamento argentino se hará de forma rápida y pidio lo mismo para Europa.
Agradecimiento a Lula y Von der Leyen
Santiago Peña, presidente de Paraguay y anfitrión del acto, alabó el trabajo realizado por Lula da Silva y Von der Leyen para llegar a este "histórico" acuerdo y puso en valor al multilateralismo frente a las "tinieblas primigenias" que supone el unilateralismo. Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, resaltó las grandes ventajas que va a suponer el acuerdo para un país pequeño como el suyo. Por su parte, los presidentes de Panamá, José Raúl Mulino, y de Bolivia, Rodrigo Paz, que asistían al acto al ser sus países asociados al Mercosur, destacaron también las grandes posibilidades de desarrollo que presenta el acuerdo para sus países.
Tras la firma del acuerdo se abre ahora el período de ratificaciones por ambas partes. El pleno del Parlamento Europeo puede aprobar o tumbar el acuerdo en su totalidad, pero no enmendarlo. La sesión plenaria de la próxima semana incluye en su agenda dos resoluciones --una de la ultraderecha y otra de la izquierda radical-- que piden denunciar la firma ante el TJUE.
El acuerdo de asociación, por su parte, podrá entrar en vigor provisionalmente entonces, pero necesitará además el visto bueno de los 27 a nivel nacional para su aplicación definitiva. Entonces los acuerdos entre la UE y Mercosur afrontarán otro reto en el camino de la ratificación definitiva, habida cuenta de que la luz verde para la firma salió adelante con el apoyo de 21 de los 27, ya que cinco países votaron en contra --Francia, Hungría, Polonia, Irlanda y Austria-- y Bélgica se abstuvo.
Por parte de los países del Mercosur también será necesaria la ratificación por parte de los parlamentos nacionales pero en principio no parece que vaya a haber mayores dificultades para que salga adelante.
Salvaguardas para proteger al sector agrícola
Para superar la oposición de varios países a la firma, la Comisión Europea ha pactado con el Consejo y la Eurocámara un conjunto de salvaguardas que refuerzan la protección del campo europeo ante potenciales distorsiones graves causadas por la apertura al Mercosur en sectores sensibles para los europeos, como las aves de corral, la carne de vacuno, los huevos, los cítricos y el azúcar.
Estas medidas establecen umbrales específicos para que Bruselas pueda iniciar investigaciones --y activar medidas específicas después-- en caso de fuerte impacto en productos agrícolas europeos si las importaciones de productos sensibles se incrementen de media un 5% y los precios cayeran en el mismo porcentaje en un periodo de tres años (frente al 10% que propuso la Comisión en un primer momento).
Ahorro anual de 4.000 millones en aranceles
Bruselas estima que las empresas europeas podrán en virtud del acuerdo ahorrar cada año unos 4.000 millones de euros en aranceles y se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos, al tiempo que asegura un acceso privilegiado a materias primas esenciales.
El acuerdo entre la UE y Mercosur permitirá establecer el área de libre comercio más grande del mundo, con 700 millones de personas, y para ello se eliminarán progresivamente el 91% de los aranceles que Mercosur cobra a las producciones europeas ahora y del 92% de los gravámenes con los que el mercado único tasa las compras a los países del Cono Sur.
El nuevo marco, que además el pacto comercial establece un acuerdo de asociación de política y cooperación, también aspira a estrechar lazos entre los dos bloques frente a retos como el cambio climático y la transición digital y, sobre todo, ganar peso geopolítico en un contexto de inestabilidad internacional, tensiones transatlánticas en lo comercial y político y la búsqueda de alternativas para romper con las dependencias de recursos estratégicos, hasta ahora obtenidos fundamentalmente de Rusia y China.
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