Las nuevas políticas de los bancos centrales y el repunte de la inflación agitan el mercado de bonos
COYUNTURA ECONÓMICA
El Bund alemán y el bono estadounidense a diez años suben sus tipos más de un 10% desde el inicio de la guerra en Irán, pero no funcionan como activos refugio
El conflicto en Oriente Próximo, el cambio en la política monetaria de la Reserva Federal y del BCE y la crisis energética han llevado a una revalorización de los tipos de los dos principales bonos públicos de referencia, el estadounidense a 10 años y el Bund alemán del mismo plazo, que han registrado aumentos del 10,2 y del 11,5%, respectivamente, desde el inicio de la guerra hasta hoy.
En un análisis genérico de los mercados de bonos internacionales, Javier Pino, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), apunta que el escenario ha cambiado de forma importante desde el 28 de febrero principalmente por los cambios en la política monetaria de la Reserva Federal y del BCE, ya que la primera ha pasado de apuntar hacia tres bajadas de tipos a finalmente mantenerlos y el BCE incluso se abre a la posibilidad de subidas en junio o julio, "por el riesgo de shock energético y de efectos de segunda ronda".
Pino señala que la apreciación de los bonos públicos en las últimas semanas responde a "una combinación de inflación esperada más alta, menor margen de relajación monetaria, prima fiscal y, en algunos casos, deterioro del binomio crecimiento-riesgo". De ahí que el comportamiento de los bonos no haya sido el típico de activo refugio en un shock de oferta energético, ya que "el componente inflacionista puede dominar al componente de aversión al riesgo, elevando la Tasa Interna de Retorno (TIR) en lugar de comprimirla".
El analista de AFI apunta que el caso más claro de mayor tensión es Reino Unido, puesto que el fuerte repunte del bono a 10 años -que ha llegado a superar el 5% frente al 4,3% que presentaba antes de la guerra- no se explica solo por inflación importada vía energía, "sino por una economía con crecimiento débil, inflación persistente, escaso margen fiscal y una prima de plazo al alza".
Demanda institucional parada
En referencia al hecho de que la demanda institucional de bonos esté más parada que la privada, sobre todo en Estados Unidos, Pino indica que esto suele ocurrir en un entorno como el actual de volatilidad elevada y visibilidad reducida. "En esas fases suele ganar peso el fast money -a través de hedge funds y estrategias direccionales o de trading en tipos-, mientras que aseguradoras, fondos de pensiones y otros inversores institucionales tienden a esperar mejores puntos de entrada o mayor claridad respecto a los bancos centrales".
Sin embargo, "en Alemania, la demanda puede ser más estable por el papel estructural del Bund como activo core europeo, con presencia de bancos centrales, aseguradoras y carteras reguladas. Pero eso no implica inmunidad, ya que si el shock energético se prolonga, el Bund también queda presionado por expectativas de inflación y por una senda del BCE más restrictiva. No esperamos un Bund estructuralmente por debajo del 3% durante 2026, salvo que el daño cíclico termine imponiéndose con claridad", añade Pino.
Como resumen, el analista apunta que por el momento no ha habido una huida masiva de la inversión sobre los bonos públicos a largo plazo, aunque "si la crisis se prolonga lo suficiente como para deteriorar de forma visible el crecimiento y provocar una aversión al riesgo dominante, los bonos core podrían recuperar con más claridad su papel de refugio".
Evolución en EE.UU.
En el caso concreto de los bonos americanos, Salvador Jiménez, también analista de AFI, señala qué. el repunte de tipos desde inicios del conflicto -desde el 4% a situarse por encima del 4,30%- ha obedecido a la eliminación por parte de los inversores de las expectativas de bajada por parte de la Fed y al propio repunte del punto de equilibrio de la inflación, como consecuencia de un entorno de precios más elevados.
"La menor dependencia energética respecto a la que presentan otras áreas geográficas ha hecho que algunos de los riesgos latentes en la economía americana -como una prima fiscal ante el deterioro de sus finanzas públicas- no haya cotizado ni aumentado durante estas últimas semanas", concluye Jiménez.
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