La producción de chips, amenazada por el bloqueo a la exportación de helio desde Qatar
ATAQUE A IRÁN
Los fertilizantes y el combustible para los aviones, otros sectores afectados por el conflicto en el Golfo
El cierre casi total del estrecho de Ormuz al tráfico de mercancías está repercutiendo en los precios de distintas materias primas, más allá del petróleo y el gas natural. Uno de los ejemplos más evidentes es el helio, un gas que resulta clave para la fabricar los semiconductores que llevan los chips informáticos y también para determinados usos en materia sanitaria. Grandes empresas fabricantes de chips como Nvidia y TSMC podrían verse muy afectadas si se prolonga el cierre de Ormuz y Qatar, que acumula un tercio de la producción mundial de helio, sigue sin poder exportar este producto.
Además del helio, hay otros productos de uso industrial y agrícola que también están sufriendo las consecuencias de la guerra en el Golfo y han experimentado un considerable aumento de precios desde el inicio del conflicto. Los fertilizantes - que se fabrican a partir de elementos como la urea, los fosfatos y el amoníaco- también han experimentado un incremento de precios, aunque de momento este no se ha visto reflejado en un aumento en los productos agrícolas. Donde sí que ya ha llegado el impacto de la crisis es en el precio de los billetes de avión, con varias aerolíneas que ya han repercutido en sus precios el gran aumento experimentado por el precio del combustible para las aeronaves.
En lo que se refiere al helio, el ataque realizado la pasada semana al yacimiento de gas natural iraní de Pars Sur, que Irán comparte con Qatar, y la posterior represalia persa sobre la planta qatarí de Ras Laffan incrementó aún más la incertidumbre sobre las posibilidades de una pronta reanudación de la exportación de helio desde Qatar, que ya había quedado interrumpida desde el inicio del conflicto.
Aunque no hay una referencia exacta de los precios del helio, ya que no cotiza en mercados como el petróleo o el gas, sí que se ha detectado un incremento de cotización que alcanza hasta un 70%, desde el inicio de la guerra, en los contratos que se suscriben para suministrarlo. El país que puede verse más afectado por esta subida de precios y la interrupción del suministro es Corea del Sur, que produce cerca de dos tercios de los chips de memoria del mundo y que en 2025 obtuvo de Qatar el 65% del helio que sus empresas necesitan para esta industria.
Alternativas complicadas
Las alternativas para cubrir el déficit de la exportación de helio desde Qatar son complicadas, ya que Estados Unidos, primer productor mundial, dedica la casi totalidad de sus existencias a consumo interno y Rusia -tercer productor mundial después de Qatar- se sitúa muy lejos de los niveles de producción con los que cuentan Estados Unidos y Qatar y, además, está sometida a embargos internacionales por la guerra en Ucrania.
Como ocurre con otras materias primas que se están viendo afectadas por el conflicto, por el momento la escasez de helio aún no se ha dejado sentir, ya que las empresas que lo necesitan para su producción contaban con un stock importante de este gas antes del inicio de la guerra, pero es más que posible que las consecuencias se hagan patentes si el conflicto se prolonga. Además, en caso de que la guerra pueda terminar pronto y se reabra el tráfico en Ormuz, llevará varias semanas poder reanudar la producción con normalidad en Qatar y reiniciar las exportaciones.
Otras materias primas y combustibles.
El cierre de Ormuz también está teniendo consecuencias en mercados como el de los fertilizantes o el combustible para los aviones. En el primer caso, el incremento de los precios de materias primas como la urea y los fosfatos -imprescindibles en la fabricación de fertilizantes- ha repercutido en el coste de estos productos, especialmente en Asia, región más afectada por el cierre de Ormuz. Por ahora los aumentos no están teniendo un gran impacto en los precios de los alimentos, pero hay que tener en cuenta que acabará afectando a los productos agrícolas que se obtengan en las próximas siembras.
Donde sí que ya se ha reflejado el incremento de precios es en los billetes de avión aunque aún es pronto para establecer hasta donde puede llegar esta subida, ya que afecta de forma diferente a los distintos continentes. En Europa las aerolíneas suelen cubrir los riesgos de los aumentos de precio del combustible con contratos a largo plazo, entre seis y 12 meses, para gran parte del suministro que necesitan. Sin embargo, en otras regiones como Estados Unidos o Latinoamérica esta práctica es menos habitual y sufren más el impacto de la subida de precios.
El barril de jet fuel pasó de los 99,4 dólares el barril el pasado 27 de febrero (antes de la guerra) a 175 dólares por barril el 13 de marzo (datos de Platts Jet Fuel Price Index) y aerolíneas de diversas latitudes ya han anunciado incrementos de precios. Entre ellas se encuentran Air France-KLM, Cathay Pacific, Thai Airways, Qantas, Delta, American Airlines y Air India. Parece cuestión de tiempo que muchas otras se acaben sumando a estos incrementos.
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