Prudencia en la mayoría de los bancos centrales, que mantienen tipos ante la guerra en el Golfo
Australia (subida) y Brasil (bajada), excepciones entre los grandes países que apuestan por el momento por no tocar las tasas
Los bancos centrales de las áreas económicas más importantes del mundo han apostado esta semana por la prudencia y han decidido mantener los tipos de interés en los niveles que ya tenían, a la espera de la evolución del conflicto en Oriente Próximo y la crisis energética internacional que ha ocasionado. El Banco Central Europeo y la Reserva Federal de EEUU confirmaron esta semana la congelación de tipos que preveían los analistas y el mismo camino fue elegido por otros bancos centrales como el de Japón, el de Inglaterra y el de Suiza.
La Fed abrió el camino el miércoles con el mantenimiento de los tipos en el 3,5-3,75% y su titular, Jerome Powell señaló que no es de esperar que haya correcciones a la baja en los próximos tiempos a menos que la inflación inicie un descenso, algo que por el momento parece complicado con la guerra y la crisis energética que afecta, aunque en distintas escalas, a todo el planeta. La de esta semana puede haber sido la penúltima reunión de Powell como presidente de la Fed, a la espera del próximo relevo previsto con la entrada de Kevin Warsh, si su nombramiento es ratificado. En todo caso, el comité de gobernadores de la Fed se encuentra prácticamente dividido al 50% entre quienes apuestan por mantener los tipos en su tasa actual durante todo el año y los que creen que sería mejor hacer algún recorte.
Por su parte, el BCE decidió ayer mantener los tipos en la tasa del 2%, otra decisión que ya estaba siendo anticipada por analistas y mercados. En su comunicado, el BCE indicaba que la guerra en Oriente Próximo ha creado riesgo de alza en la inflación y de baja en el crecimiento económico de la eurozona, aunque advertía también de que las implicaciones a medio plazo dependerán de la duración final del conflicto. El BCE señalaba ayer que está preparado para ajustar los tipos de cara a asegurar que la inflación se estabilice en el entorno del 2% a medio plazo. Por su parte, el presidente del Bundesbank alemán, Joachim Nagel, apuntaba hoy que el BCE debería realizar una subida de tipos en su próxima reunión del 30 de abril, si las expectativas de inflación siguen aumentando por el conflicto en el Golfo.
En Japón, el banco central decidió mantener los tipos en el 0,75%, aunque advirtió de que será necesario revisar la evolución de la inflación por la subida de los precios de la energía. Por su parte, el Banco de Inglaterra mantuvo ayer los tipos en el 3,75% y también explicó que el alza de los precios de la energía a nivel mundial obliga a ser prudentes. En Suiza, el banco central apostó también por mantener los tipos en el 0%.
En cuanto al banco británico, el coste de las operaciones se mantiene en el 3,75%. A diferencia de lo ocurrido en las tres reuniones anteriores, en las que se constató una profunda división en torno a posibles cambios en los tipos de interés, en esta ocasión la medida fue adoptada por unanimidad de sus nueve integrantes.
Brasil baja tipos, Australia los sube
En otras áreas del mundo, la situación económica lleva a tomar otro tipo de decisiones por parte de sus bancos centrales. Así, el Banco Central do Brasil anunció ayer un recorte de un cuarto de punto para dejar la tasa en el 14,75%. La decisión se justifica por la preocupación ante la ralentización del crecimiento económico y llega después de un largo período en el que los tipos se mantuvieron estables en el 15%. En todo caso, el banco central señala que habrá que seguir pendiente de la crisis energética internacional y su evolución en la inflación en el país, para decidir sobre el nivel de los tipos en próximas reuniones.
En Australia se tomó a principios de semana la decisión de aumentar los tipos en un cuarto de punto hasta el 4,1%, con el objetivo de contener la inflación. La votación en el seno del banco central fue muy reñida, ya que cuatro de los nueve consejeros del banco central preferían esperar a mayo para tomar la decisión de subir los tipos. Australia es por el momento el único gran país occidental que ha apostado por subir los tipos desde el inicio de la guerra en el Golfo.
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