El riesgo de recesión acecha a Europa si se prolonga la guerra en el Golfo Pérsico

ATAQUE A IRÁN

Los expertos siguen vinculando las consecuencias económicas del conflicto a la duración del mismo y señalan que persiste la incertidumbre un mes después de su inicio

La prolongación del cierre de Ormuz marcará la evolución económica mundial
La prolongación del cierre de Ormuz marcará la evolución económica mundial | PXHERE.COM

La incertidumbre siempre suele presentarse como el principal enemigo de las decisiones económicas y, una vez más, el viejo axioma se está cumpliendo en el caso del conflicto bélico que estalló hace un mes en el Golfo Pérsico. Las declaraciones y acciones contradictorias por ambos bandos y los pronósticos de que el fin del conflicto está cercano, pero el hecho de que este no acabe de llegar no ayudan a realizar una previsión fiable. La Región Internacional ha consultado a dos de las consultoras más prestigiosas del país -Analistas Financieros Internacionales (AFI) y Equipo Económico- y, aunque hay matices en el análisis de cada una, ambas señalan que el riesgo de una recesión global, si la crisis se prolonga, existe y afecta especialmente a Europa.

Sobre esta posibilidad, Olivia Álvarez, de Analistas Financieros Internacionales, indica que el riesgo de recesión global no es el escenario central que manejan, pero si aparece como un riesgo creciente si el shock energético se prolonga. "Si el conflicto deriva en disrupciones persistentes, con restricciones prolongadas en Ormuz, el efecto se amplifica de forma no lineal, con caída más intensa del crecimiento, endurecimiento de condiciones financieras y aumento de la incertidumbre. En ese contexto, algunas economías desarrolladas podrían entrar en recesión técnica, especialmente en Europa", apunta.

Por su parte, José María Romero, director de Economía de Equipo Económico, señala que la evolución que ha tenido el conflicto durante el mes de marzo lleva a no esperar una resolución rápida del mismo, pero sí se espera que pueda llegar el final en el plazo de unas semanas. En este escenario no creen que se produzca una recesión global y estiman que el crecimiento del PIB mundial podría mantenerse por debajo del 3% al cierre del año, impulsado por "una reducción de los aranceles y por la inversión relacionada con la tecnología y la IA".

Sin embargo, Romero advierte de que hay países que sí pueden sufrir más intensamente el impacto de esta crisis en función de su dependencia energética y de su margen fiscal para afrontar sus consecuencias. "En esta ocasión, Asia es quien se está viendo más afectada directamente, por su elevada dependencia de los recursos energéticos de Oriente Medio. Y Europa podría verse muy expuesta al incremento de los precios energéticos en los mercados globales y a las presiones inflacionistas que derivan de los mismos, explica.

En cuanto al riesgo de que se produzca una situación de estanflación en Europa, que está siendo señalado por diversas instituciones y expertos, ambos analistas coinciden en la existencia del mismo. Olivia Álvarez cree que es un escenario que puede darse, si el conflicto se prolonga, aunque con el matiz de que más que un proceso clásico de estanflación podría producirse un escenario más atenuado, con un crecimiento que se erosiona de forma más gradual, pero persistente, especialmente a través de costes empresariales y pérdida de renta disponible.

Romero, por su parte, considera que el choque energético causado por el conflicto se traslada a la economía real europea con un claro sesgo estanflacionario de menos crecimiento y subida de precios. Sin embargo, no ve por el momento una situación de contracción del PIB en Europa, ya que hay vectores de reactivación como los mínimos históricos de desempleo, el estímulo fiscal alemán en defensa e infraestructuras o la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur, entre otros.

Situación de Estados Unidos

Ambos analistas coinciden también en que Estados Unidos presenta una mejor situación de partida para afrontar con éxito la crisis energética. Romero apunta que la economía estadounidense sigue mostrando una actividad sólida y el gasto de los consumidores y la inversión fija empresarial "viene mostrando una marcada resiliencia en lo que va de año". En todo caso, advierte de que habrá que prestar atención a las señales de moderación en el mercado laboral, tras la caída del empleo en 92.000 personas en febrero. En lo que se refiere a la inflación, recuerda que el nivel actual sigue por encima del objetivo de la Reserva Federal y está condicionado, en parte, por el efecto de los aranceles sobre los precios, a los que se añaden los costes por el conflicto de Oriente Medio.

Álvarez, por su parte, coincide en que Estados Unidos está mejor posicionado que otras áreas por su autosuficiencia energética, aunque "no es inmune" a la situación económica global y puede llegar a sufrir una desaceleración moderada con presiones inflacionistas pero "de menor intensidad que en Europa".

Evolución de los tipos de interés

En cuanto a la evolución prevista de los tipos de interés en los próximos meses, Álvarez apunta a un escenario con tipos más altos, durante más tiempo y con mayor volatilidad en los rendimientos de la deuda soberana. "En nuestro escenario base, donde el conflicto tiene un impacto transitorio sobre la inflación subyacente, el BCE mantendría los tipos de referencia actual y la Fed aplicaría al menos un recorte este año. Sin embargo, en escenarios más adversos, veríamos una rápida respuesta restrictiva de la política monetaria, sobre todo en Europa. En este contexto, los niveles de 3% y 4,50% serían solo un suelo para los retornos de la deuda soberana alemana y estadounidense, respectivamente", explica la analista de AFI.

Por su parte, Romero destaca que por el momento tanto la Fed como el BCE han optado por "esperar y ver" y, de cara al futuro "todo apunta a que la Fed contaría con un mayor margen para recortar tipos, que estimamos podría ser de 25 puntos básicos en 2026". En la eurozona, considera que el BCE podría mantener sus tipos relativamente estables a lo largo del año, si se tiene en cuenta un escenario de duración del conflicto en Oriente Medio no muy prolongado. En todo caso, también apunta que los mercados ya descuentan la posibilidad de una subida de tipos en la próxima reunión del BCE en abril.

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