¿Invasión terrestre o paz?, incertidumbre en el Golfo un mes después del inicio de la guerra

ATAQUE A IRÁN

Los próximos días serán decisivos para ver que camino toma un conflicto que podría prolongarse mucho más si hay un desembarco de tropas

Un barco iraní dispara un misil durante unas maniobras en el Golfo Pérsico
Un barco iraní dispara un misil durante unas maniobras en el Golfo Pérsico | EUROPA PRESS

Cuando acaba de cumplirse un mes del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán en el Golfo Pérsico, la incertidumbre sigue siendo la nota dominante en un conflicto que arrancó de forma sorpresiva y sobre el que nadie ahora mismo puede pronunciarse con claridad en cuanto a su futuro desarrollo. Las declaraciones y los actos de ambas partes se caracterizan por ser contradictorias en muchas ocasiones y, por el momento, lo único cierto es que la guerra sigue e incluso este fin de semana se ha abierto un nuevo frente con los ataques de los hutíes de Yemen contra Israel, que hasta este sábado no habían intervenido en el conflicto pese a ser aliados de Irán.

La incertidumbre es tan grande que los dos escenarios con más posibilidades de hacerse realidad son totalmente opuestos. Por un lado, Estados Unidos ya ha desplazado a cerca de 3.000 infantes de marina y a cuerpos de paracaidistas a la zona para poder realizar una eventual invasión terrestre, que probablemente tendría como objetivos las islas iraníes que podrían dar opción al control del estrecho de Ormuz. La amenaza de una invasión terrestre ha estado latente casi desde el principio del conflicto, pero Trump siempre se ha referido a ella de forma ambigua. Parece claro que no es una opción a priori interesante para él por el coste de vidas americanas que supondría y el consiguiente aumento de la contestación interna a la guerra en Estados Unidos.

Por otra parte, el otro escenario que emerge como más probable es llegar a algún tipo de acuerdo de paz, con el que tanto Estados Unidos, como Israel e Irán puedan sentirse satisfechos. No es algo sencillo de lograr, pero Trump ha insistido a lo largo de la última semana en que hay negociaciones en curso y en que puede llegarse a algún tipo de acuerdo con las actuales autoridades de Irán. Hoy mismo los iraníes -a través del presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf- ya advertían que los aparentes esfuerzos de negociación de Estados Unidos pueden ser una tapadera para emprender la citada invasión terrestre.

Otra de las incógnitas que existen es saber cuál sería el alcance de esa invasión terrestre, si es que llega a producirse, ya que parece casi imposible que Estados Unidos e Israel se planteen una ocupación total del país y tratar de deponer al actual régimen iraní, puesto que esa es una tarea que podría llevarles meses o años, con el gran coste militar y de bajas para sus ejércitos que supondría.

Crisis energética

La crisis energética que ha desencadenado el conflicto será otro de los aspectos a vigilar en las próximas semanas. Aquí también hay mucha incertidumbre, pero los analistas empiezan a coincidir en que una prolongación de la guerra durante meses puede traer graves consecuencias para la inflación y el crecimiento mundiales. El precio del petróleo sigue por encima de los 100 dólares el barril -hoy mismo el Brent ha subido otro 6% y supera los 114 dólares- y eso sigue siendo una amenaza importante para el desarrollo económico de muchos países, especialmente en Asia, la región más dependiente de la importación de petróleo a través del estrecho de Ormuz.

Días decisivos

Acabar con la incertidumbre económica puede incluso ser más complicado que resolver el panorama geopolítico, ya que los mercados son alérgicos a las dudas sobre el futuro y en estos momentos nadie sabe si esta crisis va a quedar como un pequeño receso dentro de la relativa buena situación económica que vivía el mundo antes de la guerra (en términos macroeconómicos) o va a convertirse en un fenómeno duradero y que va a acabar influyendo de forma muy importante en el bolsillo de los ciudadanos, más allá de lo que ya están sufriendo por la subida de los combustibles.

Los próximos días pueden ser decisivos para ver que camino toma el conflicto. Una invasión terrestre, aunque sea muy localizada, significaría una prolongación indeterminada del mismo y abriría paso a un empeoramiento de la crisis energética mundial. Por el contrario, un acuerdo de paz o al menos una tregua serviría para empezar a pensar que el mundo podría esquivar las peores consecuencias de una crisis que, por el momento, sigue marcada por la incertidumbre.

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