Cómo preparar tu roscón de Reyes: rápido, fácil y delicioso
Toca poner la guinda a estas fiestas navideñas tras la venida de sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar
Después de dos semanas comiendo y bebiendo sin pensar en esos kilos de más de los que tanto nos costará desprendernos una vez finalicen oficialmente las Navidades, habrá quién esté cansado ya del turrón, los polvorones, los mazapanes o el panettonne, pero todavía queda uno de los dulces por excelencia de estas fechas tan especiales: ¡el roscón de Reyes!
Así que para poner la guinda a estas fiestas navideñas, tras la venida de sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar, lánzate con tu propio Roscón de Reyes con una receta sencilla, riquísima y que nunca falla. ¡Manos a la obra!
Necesitamos:
- 400 g de harina de fuerza
- 70 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar
- 2 huevos
- 20 ml de ron (para aromatizar)
- 100 ml de agua templada
- 30 ml de leche
- Ralladura de naranja
- 20 g de levadura prensada
- 1 cucharadita de café de agua de azahar
- Media cucharadita sal
- Almendras en láminas, fruta escarchada, azúcar granulado (para decorar)
Empezamos poniendo en un bol grande 350 gramos de harina, haciendo un hueco en el centro en el que añadiremos el azúcar, la levadura disuelta en el agua templada, el ron, la leche, la ralladura de naranja, el agua de azahar y la mantequilla. A continuación, mezclamos todo ligeramente y, tras añadir uno de los huevos y la pizca de sal, amasamos todo.
Cuando se hayan unido todos los ingredientes, ponemos la masa sobre una superficie enharinada y seguimos amasando hasta que la masa quede elástica y no se pegue a la superficie. Si es necesario, vamos añadiendo harina poco a poco, aunque no debemos dejar que la masa quede demasiado seca, sino más bien pegajosa.
Formamos una bola con la masa y le hacemos un agujero en el centro. Con cuidado, la vamos estirando y agrandando, dando forma al roscón. Sobre una bandeja de horno que colocaremos en un lugar cálido, dejamos levar nuestro roscón por lo menos una hora.
El siguiente paso es ya precalentar el horno a 200 grados. Mientras va cogiendo temperatura, pintamos el roscón con el otro huevo batido y lo decoramos con la fruta escarchada, las almendras laminadas y el azúcar granulado (¡o lo que se te ocurra!). Una vez hayamos concluido nuestra obra de arte, al horno unos 15 o 20 minutos —hasta que la superficie esté dorada— a 200 grados.
El último paso de la receta es ¡comértelo todo!
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