La fórmula de Dubái para ordenar herencias con propiedades en varios países

Gestión patrimonial

Las fundaciones de su centro financiero permiten reunir patrimonio bajo una entidad que sobrevive al fundador, pero tampoco constituyen un pasaporte jurídico universal: cada propiedad sigue sujeta a las condiciones del país donde se encuentra

Fundaciones de Dubái para gestionar -y legar-  patrimonios repartidos por el mundo
Fundaciones de Dubái para gestionar -y legar- patrimonios repartidos por el mundo | Global Law Experts

Repartir una herencia se complica cuando el patrimonio familiar también está repartido por el mundo, porque cada vivienda queda sometida a las leyes del país donde se encuentra y puede requerir sus propios trámites sucesorios. En esa complejidad ha visto Dubái una oportunidad para atraer y arraigar grandes fortunas: las fundaciones de su centro financiero permiten reunir distintos activos bajo una misma estructura y establecer de antemano quién los administrará y quién podrá beneficiarse de ellos a la muerte de su propietario.

La fórmula existe desde 2018, cuando se aprobó la ley que regula unas entidades cuyo atractivo sucesorio reside en la continuidad, como detalla la firma internacional de servicios fiduciarios Trident Trust: la fundación puede seguir siendo titular de los bienes, evitando la transmisión directa de cada activo, y establece un sistema de gestión conforme a unas reglas previamente establecidas.

También Aisha Khan, del bufete Knightsbridge Group, valora que la estructura común facilita la organización del patrimonio, aunque advierte de que este tipo de sociedades no son un pasaporte jurídico universal que permite a Dubái eludir las normas de los países en los que se hallan esas propiedades. De ahí que su recomendación pasa por analizar "propiedad por propiedad y jurisdicción por jurisdicción" cuál es la vía más conveniente, pues en muchos casos la solución puede ser mixta: trasladar algunos inmuebles a la fundación y conservar otros a título personal, con testamentos adaptados a cada legislación.

Y es que fuera de Emiratos Árabes Unidos, la operación depende de que el país donde está situada la vivienda permita que una fundación extranjera sea su propietario. Además, incorporar un inmueble puede generar impuestos sobre plusvalías, transmisiones o ganancias patrimoniales y, como en el caso de Reino Unido, activar un tributo anual específico.

En todo caso, en paralelo a la comodidad que estas fundaciones pueden ofrecer a los propietarios de bienes raíces en distintas partes del mundo, la fórmula también refuerza la estrategia financiera de Dubái. Cada fundación registrada incorpora patrimonio y actividad a su ecosistema de servicios: requiere administradores, abogados, asesores fiscales y, con frecuencia, bancos o gestores de inversiones. Y, además, incrementa las posibilidades de que las grandes fortunas establezcan una relación patrimonial con el emirato a lo largo de varias generaciones.

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