Rolex lleva un meteorito a la esfera de su nuevo reloj perpetuo
coleccionismo
La firma suiza recupera un diseño de los años cuarenta y lo reinterpreta con un calendario de alta precisión
Un fragmento del espacio en la muñeca. Es el planteamiento que lleva Rolex al nuevo Perpetual Padellone, un reloj que incorpora en su esfera una pequeña ventana abierta al cielo nocturno salpicado de estrellas plateadas con un singular detalle: su indicador de fases lunares utiliza un auténtico meteorito para representar la luna llena y la luna nueva.
Presentado este otoño, el modelo recupera el espíritu de uno de los relojes más apreciados por los coleccionistas de la firma suiza. Su antecesor, la referencia 8171, se fabricó entre finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta y recibió el sobrenombre de Padellone por sus dimensiones, especialmente generosas para la época.
Ahora, más de siete décadas después, Rolex retoma aquella inspiración para crear una pieza de líneas clásicas, aunque con una mecánica completamente nueva.
Complejidad técnica
La esfera concentra buena parte de su atractivo. Disponible en blanco intenso o azul glaciar, combina un delicado acabado granulado con un anillo exterior satinado. A las doce, dos pequeñas ventanas muestran el día de la semana y el mes, mientras una aguja azul rematada en una luna creciente señala la fecha sobre el perímetro. A las seis se encuentra su elemento más evocador, el disco de esmalte azul que completa una vuelta cada 29,53 días, siguiendo el ciclo lunar.
Detrás de esa delicadeza visual se esconde una notable complejidad técnica. El nuevo calibre 7190 incorpora un calendario anual capaz de distinguir automáticamente los meses de 30 y 31 días, de modo que solo necesita una corrección al año, entre febrero y marzo. Además, a medianoche, el día, la fecha y el mes cambian simultáneamente en una fracción de segundo. El movimiento funciona a una frecuencia de cinco hercios y reúne innovaciones que han dado lugar a treinta solicitudes de patente, dos de ellas exclusivas del modelo.
Tres versiones
Rolex ha elegido una caja de 39 milímetros, con bisel ligeramente abombado y estriado, para conservar la elegancia de su inspiración histórica. El reloj se presenta en oro Everose de 18 quilates, con esfera blanca y brazalete Settimo de siete pequeños eslabones o correa de piel de aligátor marrón. La tercera interpretación apuesta por el platino, la esfera azul glaciar y una correa negra. En los tres casos, el fondo transparente permite admirar los acabados y el movimiento de la maquinaria.
La exclusividad también se refleja en el precio. La versión de oro con correa de piel parte de 57.700 euros, la de platino alcanza los 64.900 euros y la de oro con brazalete Settimo se sitúa en 71.300 euros.
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