Josefina «Pepa» García de Noia: el temple gallego en la cuna de las Madres de Plaza de Mayo
Biografías
Fue una de las catorce mujeres fundadoras de la asociación Madres de Plaza de Mayo y una figura emblemática ligada a la colectividad gallega en el exterior.
Josefina García de Noia, popularmente conocida como Pepa Noia (Buenos Aires, 6 de julio de 1921–31 de agosto de 2015), fue una destacada activista por los derechos humanos en Argentina, una de las catorce mujeres fundadoras de la asociación Madres de Plaza de Mayo y una figura emblemática ligada a la colectividad gallega en el exterior.
Pepa fue hija directa de la emigración gallega en Argentina. Sus padres, Aurora Pérez y Agustín García, eran originarios de la parroquia de Santa María de Gomariz, un histórico enclave del municipio de Leiro conocido por sus viñedos históricos y su arquitectura medieval. Como la inmensa mayoría de los gallegos que emprendieron la travesía atlántica a principios del siglo XX, su padre zarpó del puerto de Vigo, la gran puerta de salida de la emigración gallega hacia América, rumbo a Buenos Aires.
Criada en la capital argentina en un ambiente impregnado por las costumbres, la morriña y el esfuerzo del colectivo ourensano, Pepa heredó de sus padres el temple firme y la solidaridad característicos de la colectividad. A los 20 años de edad contrajo matrimonio con Juan Carlos Noia, con quien tuvo cuatro hijos, y a lo largo de su vida mantuvo siempre vivo el vínculo con la comunidad emigrante.
De hecho, se convirtió en una participante asidua de las actividades de la Federación de Sociedades Gallegas de la República Argentina, un espacio de referencia para la cultura, la ayuda mutua y la causa antifascista de la colectividad.
Una hija secuestrada
El 13 de octubre de 1976, en el marco de la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, la tragedia afectó de lleno a su núcleo familiar. Su hija, María de Lourdes Noia de Mezzadra (de 29 años), fue secuestrada junto a su esposo, Enrique Mario Mezzadra. Aunque Enrique fue liberado a los pocos días, el 21 de octubre, María de Lourdes permaneció desaparecida. Pepa recordaría siempre con emoción las últimas palabras que le dijo su hija antes de despedirse: "El último recuerdo que tengo de Lourdes es cuando un día ella se iba a la universidad. Le dije: «Cuídate, nena» y ella me respondió: «Sí, mami, sí. Estate tranquila». No se me olvida nunca su última frase: «Estate tranquila». ¿Quién iba a decir? Nunca soñé que iba a pasar eso. Nunca pensé que me iba a pasar una cosa así, a mí y a todas las Madres".
Ante la incertidumbre y el silencio del Estado, Pepa decidió salir a la calle a exigir respuestas. El 30 de abril de 1977, estuvo entre el grupo inicial de catorce mujeres que se congregaron por primera vez frente a la Casa Rosada para reclamar por el paradero de sus hijos, dando origen al histórico movimiento de las Madres de Plaza de Mayo. Sobre aquella jornada fundacional, Pepa rememoraba: "Yo llegué muy tempranito, dos horas antes de la hora que acordamos. No había podido dormir en toda la noche. Fui a la plaza, no había un alma. Eran las palomas y yo. Al ratito llegaron las otras mamás... Empezamos a dar las vueltas porque no podíamos quedarnos quietas, los policías nos hacían caminar". Con el pañuelo blanco sobre la cabeza, desafió la represión militar, caminando de manera ininterrumpida por la memoria, la verdad y la justicia.
Ciudadana ilustre
En el año 2010, en homenaje a su incansable trayectoria humana y militante, fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Pese al paso de los años, su convicción se mantuvo inalterable hasta el final de sus días, hasta el punto de que llegó a afirmar con entereza: "Hasta que pueda y mientras no llueva, seguiré yendo a la plaza para continuar el reclamo por la aparición con vida de todos los detenidos-desaparecidos".
Pepa Noia falleció el 31 de agosto de 2015 a los 94 años en Buenos Aires. Su ejemplo de dignidad y compromiso encontró continuidad en su propia sangre: su hija Margarita Noia, otra destacada descendiente de gallegos y luchadora incansable por los derechos humanos, ha seguido de forma ejemplar la bandera por la memoria de su hermana María de Lourdes. Fundadora de la organización Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia y referente de la Central de Trabajadores de la Argentina, Margarita encarna hoy esa misma llama fraternal que une la causa popular con el legado inquebrantable de su madre.
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