SOLDADOR DE LA NASA
Modesto Camoeiras, el ourensano enamorado de Holanda que se hizo a sí mismo
PATRONO DE LOS MISIONEROS
San Francisco Blanco, conocido popularmente en su tierra como el "Padre Blanco Agudiña" por su origen, fue un fraile franciscano cuya vida, breve pero intensa, unió la provincia de Ourense con las vastas tierras del Lejano Oriente. Nació el 18 de septiembre de 1570 en Tameirón, parroquia perteneciente al municipio de A Gudiña, en Galicia.
Tras una primera formación con los jesuitas en Monterrei, continuó sus estudios en la prestigiosa Universidad de Salamanca, donde sintió la vocación religiosa y decidió ingresar en la Orden Franciscana. Una vez completada su formación teológica y ordenado sacerdote, Francisco Blanco sintió una imperiosa llamada a las misiones, partiendo de Sevilla en enero de 1593.
Después de cruzar el Atlántico, llegó a Nueva España, pero su verdadero destino era Asia, por lo que continuó su viaje hasta llegar a Manila (Filipinas) en 1594. Finalmente, su anhelo de evangelizar lo llevó a Japón a finales de junio de 1596, donde se unió a la comunidad franciscana en Meaco (Kioto).
Allí se dedicó con celo y caridad a predicar el Evangelio, a pesar del creciente ambiente hostil. La situación se deterioró gravemente cuando el poderoso regente Toyotomi Hideyoshi, desconfiando de la influencia extranjera, decretó la persecución contra los cristianos. El 8 de diciembre de 1596, Fray Francisco Blanco fue arrestado junto con otros misioneros y laicos. Lo obligaron a iniciar una brutal y humillante marcha de más de 900 kilómetros, desde Kioto hasta Nagasaki, en pleno invierno y con las orejas cortadas como escarnio público.
Este calvario de sufrimiento colectivo, que incluyó a 26 personas, terminó trágicamente el 5 de febrero de 1597 en la Colina Nishizaka de Nagasaki. Allí, San Francisco Blanco, firme en su fe, fue clavado en una cruz y atravesado por lanzas, consumando su martirio. Es recordado como uno de los 26 Mártires de Nagasaki, fue beatificado en 1627 y, finalmente, canonizado por el Papa Pío IX el 8 de junio de 1862. Hoy, el "Padre Blanco Agudiña" es el Patrono de los misioneros de Ourense y un símbolo de la fe inquebrantable que lo llevó de la aldea gallega al sacrificio en Japón.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
20 ANIVERSARIO DE ASTUREX
Los productos asturianos llegan ya a 150 países y se duplican las empresas exportadoras en dos décadas
COOPERACIÓN INTERNACIONAL
El embajador de Japón reafirma en DiploInnova Canarias el interés por el archipiélago
MISIÓN COMERCIAL
El sector naval andaluz busca oportunidades de negocio en la India