El revólver personalizado de Erdogan, el inesperado regalo a jefes de Estado tras la cumbre de la OTAN

CONTROVERTIDO PRESENTE

Pedro Sánchez entregó el arma al Ministerio del Interior para que sea inutilizada, mientras otros mandatarios optaron por custodiarla, donarla a un museo o dejarla en Turquía

El primer ministro turco, Erdogán
El primer ministro turco, Erdogán | Europa Press

La tradicional entrega de obsequios institucionales tras la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara quedó eclipsada por un regalo tan inusual como polémico. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, obsequió a los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica con un revólver personalizado, acompañado de munición real y de la documentación necesaria para autorizar su exportación.

El detalle sorprendió a numerosas delegaciones y abrió un debate sobre el destino que debía darse a un arma de fuego recibida como regalo diplomático. Cada país ha optado por una solución distinta, en función de sus protocolos y de la legislación nacional.

En el caso de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entregó el revólver al Ministerio del Interior nada más regresar de la cumbre. El arma permanece bajo custodia de la Guardia Civil, cuerpo competente en materia de intervención de armas, y será inutilizada antes de ser inventariada y almacenada como regalo institucional, según han confirmado fuentes del Ejecutivo.

Desde Moncloa explican que el obsequio fue canalizado a través de los departamentos de protocolo de España y Turquía, como parte del intercambio institucional habitual entre países anfitriones y participantes en las cumbres internacionales.

Además de Sánchez, todos los líderes asistentes recibieron su correspondiente revólver grabado con su nombre y acompañado de munición, un hecho que generó sorpresa entre varias delegaciones y obligó a los distintos gobiernos a decidir cómo gestionar un regalo poco convencional.

Las respuestas han sido dispares. El primer ministro belga, Bart De Wever, entregó el arma a la Policía de su país para que fuera custodiada conforme a los protocolos de seguridad. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, decidió conservarla temporalmente hasta su inutilización, con la intención de donarla posteriormente a un museo militar.

El primer ministro británico, Keir Starmer, optó por dejar el revólver en Ankara en manos de funcionarios británicos para que fuera desactivado antes de ser trasladado al Reino Unido. Por su parte, el jefe del Gobierno canadiense, Mark Carney, remitió el arma a la Policía de Canadá para que determine cuál será su destino definitivo.

Desde el Gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan justificó la iniciativa como una forma de exhibir el potencial de la industria armamentística nacional y de poner en valor la capacidad tecnológica y de fabricación de defensa del país, uno de los sectores estratégicos que Ankara ha impulsado con mayor intensidad en los últimos años. Aun así, el regalo ha obligado a los distintos gobiernos a aplicar sus respectivos protocolos de seguridad para el transporte, custodia e inutilización de las armas recibidas.

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