El yen barato transforma a Japón en uno de los destinos más asequibles entre las economías avanzadas

INVERSIONES

Tokio, durante décadas asociada a precios extremos, ha caído a la zona media o baja de las clasificaciones internacionales cuando el precio se convierte a dólares: alquilar cuesta alrededor de una cuarta parte que en Nueva York y comprar vivienda, casi un 25% menos que hace una década

El debilitamiento del yen ha abaratado en dólares la vivienda, la restauración y numerosos bienes de consumo en Tokio
El debilitamiento del yen ha abaratado en dólares la vivienda, la restauración y numerosos bienes de consumo en Tokio | Benh Lieu Song

Japón ha protagonizado uno de los cambios más profundos del mapa mundial de precios. Tokio, que hace unas décadas figuraba entre las ciudades más caras del planeta, aparece ahora en la zona media, o incluso baja, cuando se analizan los precios de la vivienda, el coste del consumo cotidiano o el valor de la tecnología expresados en dólares, lo que hace de ella una ciudad sorprendentemente asequible para visitantes o inversores extranjeros.

Son datos de un informe elaborado por Deutsche Bank que analiza el coste de la vida en hasta 69 ciudades de todo el mundo y devuelve una conclusión paradójica: la capital de Japón es muy competitiva en precios internacionales, debido a la debilidad del yen, pero no tanto para los residentes, que han perdido capacidad adquisitiva a causa de un escaso crecimiento salarial.

La magnitud del cambio se aprecia en el nivel de precios implícito por la paridad de poder adquisitivo. Con Estados Unidos igual a cien, el indicador sitúa ahora a Japón en sesenta, a pesar de que en los años noventa superaba el 170. Así pues, ha pasado de figurar entre los países más caros del mundo a presentar un nivel de precios muy inferior al de buena parte de las economías avanzadas.

Precio de la vivienda

La vivienda es uno de los ejemplos más claros. Tokio ocupa el puesto 40 entre 69 ciudades por el alquiler de un piso de tres dormitorios en el centro. El precio equivale aproximadamente a una cuarta parte del que supone en Nueva York y, expresado en dólares, ha caído un 23% desde 2016, cuando la entidad germana empezó a desarrollar este tipo de estudio, en un nivel similar a lo que ha ocurrido con la compra. Hoy, hacerse con un piso en el centro de la capital japonesa cuesta cerca de un tercio que en Hong Kong o Seúl y alrededor de la mitad que en Londres.

No obstante, el abaratamiento no se limita a la vivienda, sino que alcanza de lleno al consumo. Atendiendo al precio de una cena para dos en un restaurante medio, Tokio ocupa el puesto 57, con un coste que representa un tercio del que se paga en Zúrich o Nueva York y que la sitúa como una ciudad más barata que Johannesburgo, São Paulo, Estambul, Varsovia o Praga. Si la comparación es sobre un menú de McDonald’s, en Tel Aviv se paga cuatro veces más; y un capuchino tokiota resulta más barato que en 44 de las ciudades analizadas. 

Del mismo modo, con la referencia del índice que calcula el coste de una cita para dos —una comida con vino, unos vaqueros, un vestido, dos cafés, dos entradas de cine, dos billetes sencillos de transporte público y un trayecto de taxi de cinco kilómetros—, Tokio supone poco más de la mitad del dato de Londres.

Japón es también, una vez considerados los impuestos, el mercado más barato del informe para comprar un iPhone 17 Pro de 256 GB. Su precio es de 1.121 dólares, un 5% inferior al de Estados Unidos, lo que convierte al mercado nipón en el único junto al de Corea del Sur donde este dispositivo cuesta menos que en la potencia norteamericana.

Sueldos más bajos

Pensando en sus residentes, la contrapartida se encuentra en los ingresos. Tokio ocupa el puesto 39 por salario mensual neto, junto a Madrid, Praga y Varsovia, muy lejos del techo que fija Zúrich: al medirse en dólares, prácticamente, se ve superado en tres veces y media.

Para Deutsche Bank, esa aparente infravaloración puede convertirse también en una oportunidad. El banco considera que la automatización y la adopción de inteligencia artificial podrían elevar la productividad de una economía marcada por el envejecimiento y la escasez de trabajadores. Japón cuenta además con una importante base industrial y experiencia en robótica, lo que podría facilitar la aplicación de estas tecnologías a distintos sectores productivos.

Contenido patrocinado

stats