Francisco José Iglesias, mayor al volante de un cuadriciclo: “Voy de Maceda a Cangas a 50 con mi señora”

17.000 EUROS

Francisco José vive a pocos kilómetros de Maceda y su microcoche le permite moverse con autonomía.

Francisco José está contento con su microcoche que le permite libertad de movimiento.
Francisco José está contento con su microcoche que le permite libertad de movimiento. | C.R.

Le conocen como “O mariñeiro”, porque Francisco José Iglesias lo fue durante años. Pasaba largos períodos en alta mar y al regresar a tierra le esperaba su primer microcoche para aprovechar mejor los tiempos de descanso. Aquel era de segunda mano, pero ahora, ya retirado de la pesca por completo, no lo ha dudado. Vive a diez kilómetros de Maceda y para moverse se ha comprado un cuadriciclo “de los nuevos”. Le permite hacer más cosas y con él pisa decidido todas las vías comarcales de la zona. “Hay varios vecinos que tienen uno”, asegura. Incluso no renuncia a ver el mar cuando quiere. “Voy con mi señora, a 50 por hora, desde Maceda a Cangas y todo por dentro, por convencionales”. Tiene GPS y aire acondicionado, “¡vamos muy bien!”, explica desde la puerta del centro social de Maceda al que acerca con su coche azul.

“Aunque los hay de cinco marchas, el mío es sencillo, no tiene embrague y solo va hacia adelante y marcha atrás”.

Revela que le costó unos 17 mil euros. “Es alto, me resulta cómo para sentarme, tiene frenos a las cuatro ruedas y alcanza en liso sobre los 49 km/h. y hasta los 52 Km/h.”, se refiere a rectas cuesta abajo. “¡No me pitan!”, añade, como señal de que circula a buen ritmo y codeándose bien con los demás vehículos con los que comparte carretera. Eso sí, tiene que planificar los itinerarios porque no puede entrar en vías de alta velocidad. “Aunque los hay de cinco marchas, el mío es sencillo, no tiene embrague y solo va hacia adelante y marcha atrás”.

Antes de despedirse, Francisco no se resiste a abrir el portón trasero. “¡Mira, el maletero tiene mucho servicio!”, dice, mientras muestra el maletero, repleto de sacos de pellets. El recado de la mañana.

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