La muerte de Jesús López, Pijo: el día más trágico en una modalidad segura en Galicia

El ourensano Jesús López Fernández es el primer piloto fallecido en una prueba de Montaña en toda la historia

El piloto ourensano Jesús López, antes de tomar la salida en el tramo en el que perdió la vida.
El piloto ourensano Jesús López, antes de tomar la salida en el tramo en el que perdió la vida. | Martiño Pinal

Las pruebas de montaña forman parte de la historia del automovilismo gallego y, durante décadas, han disfrutado de un notable nivel de seguridad tanto para los pilotos como para el público. Sin embargo, la séptima edición de la Subida a Taboadela quedará inevitablemente marcada por el fallecimiento de Jesús López, conocido en el mundo del motor como Pijo, víctima del grave accidente sufrido durante la competición.

El siniestro ha provocado una profunda conmoción entre pilotos, equipos, organizadores y aficionados. El accidente registrado en Taboadela se convierte en el más trágico ocurrido en la historia de las pruebas de montaña celebradas en Galicia, dejando consternado a un automovilismo que en las últimas décadas ha trabajado de manera constante para incrementar las condiciones de seguridad de estas competiciones.

Las escuderías organizadoras, en colaboración con la Federación Galega de Automobilismo, establecen diferentes medidas destinadas a reducir los riesgos inherentes a una disciplina que se disputa al límite. Los vehículos, tanto los monoplazas como el que pilotaba Jesús López, como los de carrocería cerrada, deben cumplir estrictas exigencias técnicas y de seguridad.

La protección de los participantes también se extiende al equipamiento personal. Los pilotos utilizan ropa interior ignífuga, monos homologados, guantes, verdugos y cascos que deben cumplir las correspondientes normativas de seguridad. Todo ello tiene como objetivo minimizar las consecuencias de un accidente durante una prueba en la que velocidad y precisión resultan fundamentales.

La zona en la que se produjo el accidente no estaba considerada inicialmente como uno de los puntos de especial peligrosidad del recorrido. Precisamente por ello, las medidas de seguridad previstas para la competición respondían a los protocolos habituales establecidos para este tipo de pruebas. El accidente, por sus características y consecuencias, ha demostrado la dificultad de eliminar por completo los riesgos asociados al automovilismo.

La propia Escudería Taboadela, organizadora de la prueba, mostró públicamente su pesar a través de un comunicado difundido en sus redes sociales. “Hoxe é un deses días nos que resulta moi difícil atopar as palabras”, señalaba la entidad, que trasladó su cariño y apoyo a la familia, amigos, equipo y compañeros de Jesús López.

La escudería quiso recordar que detrás de cada coche, dorsal y carrera “hai persoas, familias, amigos e compañeiros» y aseguró que toda la familia del motor se encuentra de luto. “Ata sempre, Pijo. Descansa en paz”, concluyó el comunicado.

El automovilismo gallego afronta ahora uno de sus momentos más dolorosos para mantener los elevados estándares de seguridad.

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