“Desastre” en el río Támega tras colapsar una presa milenaria
GRAN VALOR PATRIMONIAL Y MEDIOAMBIENTAL
Los concellos de Monterrei y Verín ya trabajan para restaurar la conocida como "presa mai", del río Támega, frente a una Confederación Hidrográfica del Duero que solo se ofrece a retirarla tras su colapso
La conocida como presa de Peláez, dos Tresguerras o “presa mai”, ubicada en el río Támega en el límite entre los concellos de Monterrei y Verín, se ha venido abajo recientemente en su punto central. Esta obra hidráulica, documentada por primera vez en 1293 pero construida probablemente “no século X polo mosteiro de Celanova”, asegura la arqueóloga Nieves Amado, no solo tiene un gran valor patrimonial, sino que cumplía diversas funciones.
Por un lado mantenía el nivel del agua del cauce; de hecho el nivel del río y de la capa freática ya ha descendido entre dos y tres metros. Alimentaba asimismo a los prados río arriba, que tendrán más difícil no secarse este verano, y más abajo formaba una reserva que nutría de agua de abastecimiento a Verín.
De la presa nace un canal naturalizado que servía a los molinos de la zona, de los que ahora ya solo quedan dos en pie. Esta levada, ya seca, se extiende más de dos kilómetros y desemboca de nuevo en el Támega en Pazos (Verín). También es vital el valor medioambiental del ecosistema creado por la presa, con un remanso que era un criadero de fauna y lleno de vida.
Árboles secos la tiraron
Para Eloi Domínguez, vecino de A Pousa, la causa principal del colapso de la presa fueron “os amieiros que se atravesaron, facendo forza sobre as pedras superiores, que foron caendo e provocaron un burato”. Domínguez se remite a una foto que sacó el 26 de enero, y en la que se observan esos árboles secos, arrastrados por las enormes crecidas del Támega tras el tren de borrascas de comienzos de año: “Se non fora por ese burato no que se concentrou a presión e pasou a auga, a presa tería caída enteira”.
Basta dar una vuelta por el paraje para ver decenas de amieiros secos y caídos que entorpecen el nuevo paso del agua a través de la presa, fruto de un cuidado deficiente de los cauces. “A presa ten resistido cheas moito peores en 1000 anos, coa auga pasándolle por enriba, pero o río está moi sucio e esas árbores estancáronse nese punto”, concluye Domínguez.
Unión para su restauración
Si bien la presa se sitúa en el término municipal de Monterrei, esta también juega un papel crucial para Verín, por lo que las dos localidades harán frente común. Ambas coinciden en señalar la “urxencia” de restaurar la presa, dado que el organismo con competencias sobre el ámbito fluvial, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), solo intervendría en ella para demolerla.
El alcalde de la villa de Monterrei, José Luis Suárez, ya ha hablado con su homólogo verinense, Gerardo Seoane, y apunta a que “se temos que asumir nós a restauración da presa, farémola con medios propios, pero estes desperfectos débense a non ter o río coidado nin mantido como debía estar”. Añade que “na contorna do balneario de Requeixo a Confederación xa nos tirou unha presa”, y concluye que “temos claro que esta presa histórica é algo a defender e protexer, e así o faremos”. Seoane, por su parte, se suma a sus palabras: “Teremos que pelexar para manter a presa”.
Se incluirá en el catálogo
Pese al valor patrimonial de la presa, esta no tiene consideración de Bien de Interés Cultural ni figura en el catálogo de patrimonio cultural del Concello, si bien se incorporará aprovechando su actual actualización. Para la investigadora Nieves Amado el derrumbe de esta histórica obra hidráulica, “a máis antiga da comarca”, se trata de un “desastre, unha catástrofe total”. En 2024 publicó un artículo documentado al respecto, y recuerda que contaba con un camino, unas poldras y un vado, al ser un “paso obrigado dende a acrópole de Monterrei para cruzar o río”.
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