Juan Miguel Zunzunegui, escritor e historiador mexicano: “Mi gobierno odia que México sea cristiano, mestizo e hispanohablante”
ENTREVISTA
El historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, quien afirma que la mayoría de sus compatriotas "no tienen un conflicto con España", visita Monterrei para ofrecer una charla sobre el nacimiento de México
Las charlas del escritor e historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui (Ciudad de México, México, 1975) suman millones de reproducciones en las redes sociales, gracias a su enfoque revisionista e hispanista de la historia de su país y de Hispanoamérica.
De visita por primera vez en nuestra provincia, este sábado 23 ofrece una ponencia titulada “Al día siguiente de la conquista” en el marco de la segunda y última jornada del ciclo de conferencias “Monterrei: literatura e historia”, a partir de las 18,00 horas en el Parador de Monterrei.
Pregunta. Sostiene que a los mexicanos les enseñan desde pequeños a odiar a España. ¿Por qué genera polémica al decir que 1521 supuso el nacimiento de un país y no la culminación de un genocidio?
Respuesta. Porque esa es una narrativa inventada por los políticos. ¿Qué pasa con las independencias? Prácticamente todos los libertadores son patrocinados por las logias masónicas inglesas, que buscan una fragmentación del imperio. ¿Y quién hace nacer México? Criollos, es decir, españoles rebelándose contra España. Y como a nadie le gusta ser un traidor, tienen que justificarlo con una narrativa. A finales del siglo XVIII, principios del XIX, se están descubriendo las primeras piezas arqueológicas, por lo que los criollos dicen “¡Ah!, nosotros éramos estos pueblos prehispánicos”. Al culminar la independencia en 1821, México es un fracaso rotundo ¿Y cómo justificarlo? Pues como lo han hecho siempre los políticos: mentir, hablar del pasado, culpar. Ya en el siglo XX empieza esta narrativa del rencor, del odio, de la fragmentación. Éramos gloriosos, pero llegó España y, a partir de ahí, todo es malo, somos conquistados, producto de una derrota. Y tú como pueblo mexicano no puedes aspirar a nada, a menos que me des un poder absoluto a mí, tu papá gobierno, para que yo pueda vengarte de esta injusticia histórica.
P. ¿Por qué se ensalza tanto a los mexicas, que practicaban sacrificios humanos y canibalismo ritual, y se omite a los totonacas, tlaxcaltecas o purépechas?
R. Porque se caería la mentira de la conquista. Todo aquel que no era mexica en el centro de lo que hoy es México se alió con Hernán Cortés contra el único gran tirano de aquella época, que son los mexicas, que en ese momento están sacando 10.000 corazones al año. Pero también nos concentramos mucho en los mexicas porque es el pueblo del que más sabemos, con el que tuvo contacto Cortés. Los propios frailes españoles empezaron a registrar su historia, por eso es el pueblo al que romantizamos.
P. Si pudiera borrar de un plumazo tres mitos históricos de Hispanoamérica, ¿cuáles serían?
R. La conquista, la independencia y la revolución. Si nos concentramos en México, no hay tal cosa como una conquista, sino un nacimiento. No hay tal cosa como una independencia, sino una fragmentación del imperio que nos hizo más dependientes y menos soberanos que nunca de los Estados Unidos. Y en el caso de México, la revolución, que no le trajo justicia social a nadie.
P. Acaba de publicar la biografía “Hernán Cortés. Encuentro y conquista”. ¿Se ha entendido en su país como una provocación?
R. Yo me la paso provocando en México, pero me atrevo a decir que la mayoría de los mexicanos no tiene ningún conflicto con España, y entienden perfectamente que el México que hoy somos es producto de que llegó Hernán Cortés. Muchos están ya sumergidos en discursos de odio y hay otros tantos en medio que no saben qué pensar. Yo le hablo particularmente a esos. Puedes creerte el discurso de odio y de rabia que te quiere vender el gobierno, o puedes sumarte a una narrativa de armonía y de hermandad donde no hay conflicto y donde no somos producto de la humillación sino de la victoria. Y muchos eligen la unión y el triunfo.
P. Participó con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un homenaje a Cortés en Ciudad de México en el que se reivindicó el mestizaje.
R. Me tocó coincidir con ella en esta conmemoración, a la que me invitaron porque creo que nadie habla más bonito de Hernán Cortés que yo en México. A ver, yo estoy seguro que si Isabel Díaz Ayuso hubiera llegado a México a esto mismo seis meses antes, no hubiera generado este revuelo. Pero bueno, es que llegó a México cuando apenas dos semanas antes el gobierno de Estados Unidos estaba lanzando acusaciones de narcopolítica y narcoterrorismo al partido en el gobierno, y pues les vino como anillo al dedo. ¿Cómo vamos a distraer a los mexicanos? Otra vez vamos a desempolvar el fantasma de Hernán Cortés.
P. El rey Felipe VI afirmó que hubo “mucho abuso y controversias éticas” en la conquista. Usted cree que no pidió perdón, pero alerta sobre el presentismo.
R. El presentismo nubla absolutamente el análisis histórico. Yo no sé por qué el Rey hizo esas declaraciones. Supongo que como un gesto de limar asperezas, que es lo que tendría que hacer un rey. Casi no les dejan hacer nada hoy en día, ¿no? Lo que quizás nadie le explicó al Rey es que el gobierno de México no está buscando acercamiento, sino atizar el conflicto. Porque ¿qué hizo el gobierno mexicano? Lo de siempre: “Bueno, sí, el Rey dijo esto, pero no basta”. Si mañana el Rey se disculpara de manera, formal, pública y directa, se le cae el cuento al gobierno de México.
P. Podemos convenir que hubo luces, pero también sombras.
R. Hubo muchas sombras, pero con España también llegaron las leyes. Tú no podías demandar a los aztecas por sacarte el corazón, pero sí hay pueblos indígenas que demandaban al gobierno virreinal y le ganaban, porque hay una estructura legal. Hubo abusos en cada capítulo de la historia de la humanidad. Lo que es terrible es que tomemos esto a lo que le llamamos conquista, que es la conquista de Tenochtitlan pero no de México, sino que el México que hoy somos nace ahí. Y hubo abusos, se persiguieron, trataron de evitarse, algunos no se pudieron evitar, y de cualquier forma ese es el proceso complejísimo del que nace México. Reducirlo a una historia de buenos y malos solo hace que todos seamos idiotas.
P. Siempre ha afirmado que no se pudo convertir a la fuerza a 10 millones de personas.
R. Es que no se puede. ¿Quién lo hace, doce franciscanos descalzos? ¿O tal vez a todos esos indios que se aliaron con España les gustó la cultura y la religión? Porque ya no tenías que sacrificarte para que Huitzilopochtli viviera. Esta es la gran esquizofrenia de México, donde el 80% del pueblo es católico, el 96% cristiano. Son lo que son porque llegó España. México es un país cristiano, mestizo e hispanohablante. Yo no sé por qué el gobierno odia que México sea lo que es, pero eso es lo que pasa.
P. ¿Cómo podemos recuperar esos lazos de historia compartida?
R. Con eventos como este, libros, pláticas... no soy el único en México, muchos sabemos lo que yo sé. Lo que hay que hacer es no depender de los gobiernos. Hay que seguir trabajando, porque la mentira solo triunfa si la verdad se calla.
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