El primer ministro fuerza la aprobación de su Presupuesto en Francia

MOCIÓN DE CENSURA

Un movimiento arriesgado del primer ministro francés, Francois Bayrou, que le ha valido ya la convocatoria de una moción de censura

El primer ministro francés, Francois Bayrou, durante una sesión de preguntas al Gobierno en la Asamblea Nacional.
El primer ministro francés, Francois Bayrou, durante una sesión de preguntas al Gobierno en la Asamblea Nacional.

El primer ministro de Francia, François Bayrou, recurrió ayer por primera vez desde que asumió el cargo al artículo 49.3 de la Constitución para sacar adelante los presupuestos generales sin necesidad de contar con el aval del Parlamento, un movimiento arriesgado que le valió ya una convocatoria de una moción de censura de la que, en principio, se desmarcaron los socialistas.

Bayrou ya había adelantado que recurriría a la prerrogativa constitucional para sacar adelante las cuentas generales y también el presupuesto de la Seguridad Social, a sabiendas de que el 49.3 faculta al resto de partidos a presentar hasta dos mociones de censura contra el Gobierno, como así ocurrió.

El primer ministro galo explicó desde la tribuna de la Asamblea Nacional que el de presupuestos no es un proyecto “perfecto”, pero incidió en que habló con todos los grupos políticos durante estas últimas semanas y recordó que se trata de un hecho inédito. “Por primera vez desde la V República, nuestro país ha llegado a febrero sin presupuestos”, advirtió.

Moción de censura

La Francia Insumisa (LFI), integrada en el bloque de izquierdas conocido como Nuevo Frente Popular (NFP), anunció inmediatamente después del discurso de Bayrou que presentarían una moción de censura. “Este Gobierno ilegítimo debe caer”, proclamó en redes sociales el partido, que aspira a repetir el éxito de la moción que hizo caer en diciembre al gabinete de Michel Barnier.

Sin embargo, el Partido Socialista pactó ya desmarcarse de la línea de sus socios y, al contrario que en diciembre, no votará a favor de la moción. Para el fundador de LFI, Jean-Luc Mélenchon, este cambio de los socialistas implica que “el Nuevo Frente Popular ha quedado reducido a un solo partido”.

La jefa de filas de LFI en la Asamblea, Mathilde Panot, afirmó ante los medios que la votación permitirá distinguir “quiénes están en la oposición” y quiénes apoyan al presiente, Emmanuel Macron, habida cuenta de que en su “lógica” no cabe que la oposición no haga un frente común de nuevo.

También debe terminar de posicionarse la ultraderechista Agrupación Nacional, cuyo apoyo fue clave para tumbar a Barnier.

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