El diálogo continúa con Irán pese a la crisis provocada por Trump

FASE CRÍTICA

Las declaraciones del presidente de EEUU hacen peligrar las conversaciones con Irán en Suiza

El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, y los primeros ministros de Pakistán y Catar, Shehbaz Sharif y Al Thani.
El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, y los primeros ministros de Pakistán y Catar, Shehbaz Sharif y Al Thani. | HUSSAIN ALI

El proceso para consolidar la paz definitiva entre Estados Unidos e Irán entró en una fase crítica apenas iniciadas las conversaciones presenciales en Suiza. El pacto preliminar alcanzado esta semana a través de un memorando de entendimiento se enfrenta a su primera gran prueba de resistencia en el complejo de Bürgenstock, donde la fragilidad de la tregua quedó en evidencia ante las severas advertencias emitidas por el presidente estadounidense, Donald Trump, las cuales estuvieron a punto de hacer descarrilar el proceso antes de su apertura oficial.

El mandatario republicano supeditó la continuidad de los acuerdos a que Teherán contenga de inmediato las operaciones de la milicia Hezbolá en territorio libanés y garantice el libre tránsito por el estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de emprender nuevas acciones militares. Esta postura beligerante provocó que los negociadores iraníes sopesaran abandonar las conversaciones, condicionando cualquier avance real al cese de las operaciones aéreas de Israel sobre el Líbano.

Mientras las delegaciones discutían en Suiza aspectos técnicos cruciales como el desbloqueo de fondos iraníes congelados y la retirada de sanciones a sus exportaciones petroleras, los mensajes de Trump desde Washington tensionaban las reuniones. A través de sus canales oficiales, el presidente estadounidense exigió el freno inmediato de las milicias proiraníes en el Líbano, advirtiendo de que una negativa tendría como respuesta una ofensiva militar aún más severa que las registradas recientemente.

Incursiones en Líbano

Por su parte, la situación en el terreno añade presión al diálogo. A pesar de la vigencia teórica del alto el fuego, las incursiones militares israelíes justificadas bajo la necesidad de neutralizar a Hezbolá han dejado un saldo de un centenar de víctimas en los últimos días. El jefe del Gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, ya adelantó que el despliegue de sus tropas en la zona meridional del Líbano se prolongará indefinidamente. Como contraestrategia a esta ofensiva y para exigir el cumplimiento íntegro del acuerdo que estipula el fin de las hostilidades regionales, Irán ratificó el bloqueo del estrecho de Ormuz, confirmando que la Guardia Revolucionaria mantiene restringido el paso a toda embarcación.

La retórica de la Casa Blanca continuó endureciéndose en el ámbito económico y estratégico, sugiriendo la posibilidad de asumir el control de dicha vía marítima y retener una quinta parte del crudo que por allí circula en caso de no materializarse el pacto.

En este complejo escenario diplomático dieron comienzo los encuentros a cuatro bandas, donde participan las dos potencias junto a las delegaciones mediadoras de Catar y Pakistán en las inmediaciones del lago de Lucerna.

En contraste con la línea dura mantenida por Trump, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, ofreció una lectura más constructiva sobre el futuro de la diplomacia bilateral durante una comparecencia junto a los mediadores internacionales.

Vance tiende la mano a Irán y se muestra “bastante contento”

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, inauguró junto al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, la cumbre diplomática con Irán en la ciudad suiza de Bürgenstock en su primer encuentro tras la firma del memorandum de entendimiento concebido como primer paso para poner fin a la guerra; un encuentro en el que Vance espera “pasar página” y evitar la opción, nunca descartada, de volver “a los viejos métodos” del conflicto.

En una comparecencia ante las cámaras y frente a la mesa de negociación, Vance transmitió que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera que la reunión sirva para “transformar la relación entre Estados Unidos y el pueblo de Irán y tender la mano al pueblo iraní”.

A sus líderes, Vance peguntó “si están dispuestos a dejar de ser impulsores de la inestabilidad regional y si están dispuestos a renunciar a sus ambiciones de armas nucleares a largo plazo”, los dos grandes objetivos de la reunión.

Como nota particular, los dos principales negociadores iraníes, el presidente del Parlamento, Mohamed Baquer Qalifab, y el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, no comparecieron ante las cámaras y en su lugar se quedaron en una esquina de la sala de negociaciones, sin hacer declaraciones.

Vance abordó una parte clave de las negociaciones: la crisis en Líbano por la continuación de la ofensiva israelí en el sur del país en medio de cruentos combates contra las milicias chiíes de Hezbolá, al asegurar que ahora mismo está “bastante contento” con el desarrollo de una situación.

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