O Barco requiere al Ministerio arreglar la acera volada de Coedo
MOVILIDAD DE USUARIOS
El deterioro de la madera y el metal amenazan a la seguridad de los usuarios
El mal estado en que se encuentra la acera volada levantada entre los núcleos barquenses de Viloira y Coedo, construcción que paralela a la N-536, una carretera por la que circula buena parte del tráfico del sector de la pizarra, llevó al Concello de O Barco de Valdeorras a reclamar su arreglo al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
“Está mal. É do Ministerio e cando o detectaron mandóuselle un requerimento para que o reparen” comentó el alcalde barquense, Aurentino Alonso Araujo, añadiendo que la reclamación salió del Consistorio hace varias semanas. El regidor no es el único preocupado ante las deficiencias que presenta la construcción, también desde el BNG local, que dirige Manuel Agra Villar, dieron la voz de alarma ante el peligro que entraña su uso.
La citada acera volada es muy utilizada por buena parte de la treintena de habitantes de la aldea de Coedo, muchos de ellos de edad avanzada, para desplazarse hasta la villa de O Barco. No son los únicos pues también es muy utilizada por barquenses aficionados a pasear o a correr.
Los dos incendios
El paso, de aproximadamente un kilómetro de longitud, fue construido enteramente de madera en 2008 y, desde entonces, ya sufrió las consecuencias de dos incendios forestales. El primero de ellos ocurrió en el verano de 2012 y obligó a acometer su reconstrucción, unos trabajos que tendrían continuidad seis años después cuando fueron corregidas ciertas deficiencias que habían motivado quejas vecinales. Quienes acometieron esas labores no podían saber que otro fuego, este registrado en 2022, volvería a dañar seriamente. En esta ocasión, el Concello propuso que en la obra de los tramos dañados fuesen empleados otros materiales, optando el Ministerio por el hierro y el acero.
En la actualidad, las partes de madera de esta construcción presentan un importante grado de deterioro, con tramos que repisan, tablones rotos, barandas que amenazan con caer hacia la orilla del río Sil y todas las piezas seriamente agrietadas. Las partes metálicas también preocupan a los usuarios, pues si bien la baranda de acero aguanta la intemperie, no sucede lo mismo con la estructura de hierro sobre la que se desplazan los usuarios, notablemente deteriorada por el óxido, lo que hace temer por posibles roturas, con el peligro que entrañan.
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