Calvario sobre raíles camino a O Barco de Valdeorras

RETRASOS Y CAOS

Cuatro parones, velocidad de ciclista y botes constantes: así vivimos el último viaje retrasado a O Barco de Valdeorras

El tren que llegó tarde el viernes a O Barco, a baja velocidad.
El tren que llegó tarde el viernes a O Barco, a baja velocidad. | S. G. P.

Los retrasos y las incidencias ferroviarias en las comunicaciones de O Barco de Valdeorras se acumulan y multiplican en las últimas fechas, en las que no se da tregua a la paciencia de los pasajeros. Los problemas del servicio son ya la norma y mantienen en vilo a la ciudadanía.

Tras los preocupantes sucesos de esta semana al paso por Montefurado (Lugo) -con un incendio y una avería en un tren cuyos pasajeros tuvieron que ser desalojados por el mont-, este periódico quiso comprobar la situación desde dentro. Este viernes realizamos el viaje en el Alvia que llegaba a la estación de Ourense desde A Coruña con destino Valdeorras. Ya en el andén, la jornada empezó con mal pie: el convoy no partió hasta las 9,41 horas, 16 minutos más tarde de la hora que marcaba nuestro billete (9,25).

El convoy se detuvo antes de entrar en Monforte, tardó en salir de la estación y se paró dos veces seguidas tras arrancar

Una tardanza que puede no parecer excesiva para los estándares actuales del sistema ferroviario español, pero que pudimos constatar que marca la diferencia entre llegar a la hora o tarde al puesto de trabajo; especialmente cuando el fallo es continuado.

Velocidad de bicicleta

Este retraso se ve todavía más agravado por la baja velocidad que sentimos en muchos momentos del trayecto. El convoy no supera los 30 kilómetros por hora en algunos tramos entre Barra de Miño y Os Peares, algo determinado por la orografía pero que resulta ridículo cuando se viaja en un tren de alta velocidad que debe completar su ruta hasta Barcelona.

Desde la ciudad hasta el apartadero de Canabal en Sober (Lugo), comprobamos que el velocímetro no supera los 80 kilómetros por hora en ningún momento, prolongando el viaje a la entrada de Monforte de Lemos hasta los 40 minutos.

El tiempo no se queda ahí. Desde nuestros asientos vivimos un parón de cinco minutos antes de entrar en la estación, extendiendo la espera hasta los 45 minutos; una suma que no mejora los tiempos por carretera. Tras estar de nuevo paralizado en la estación monfortina, el convoy acabó saliendo a las 10,40 horas, 22 minutos más tarde de lo debido.

Inestabilidad y botes en la vía

Tras arrancar de la capital de Terra de Lemos, apenas pasaron un par de minutos antes de volver a detenernos, algo que ocurrió en hasta dos ocasiones consecutivas, incrementando más la demora. A partir de ahí el trayecto prosiguió hacia San Clodio-Quiroga, percibiendo tramos de cierta inestabilidad en la vía y vibraciones constantes.

Si en todo el viaje sufriese el mismo retraso que entre Ourense y O Barco, el tren no llegaría hasta las 2,20 a Barcelona

Esta sensación se incrementó todavía más entre la última estación y A Rúa, con botes frecuentes del tren y una oscilación brusca que no cesaba. Finalmente, nuestro convoy llegó a O Barco a las 11,55 horas, con un retraso acumulado de más de 40 minutos. Un viaje condicionado por salidas tardías y hasta un total de cuatro parones sin contar las estaciones, además de tramos a velocidad de bicicleta. Renfe justificó la tardanza por una “incidencia en la infraestructura”, una más para la lista.

Vacío en los andenes

En el caso de que durante todo el trayecto hasta Barcelona-Sants se sufriese el mismo retraso proporcional que vivimos entre Ourense y O Barco, el servicio no llegaría hasta las 2,20 horas de la madrugada (debería hacerlo a las 21,40). Esta incertidumbre se nota en la baja afluencia de pasajeros. Pese a realizar este viaje en viernes y ser el único servicio en toda la mañana, pudimos ver cómo en la estación de la capital valdeorresa solo bajamos seis personas.

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