Las casas de Valborraz se reforman para el turismo

Detrás de este proyecto de rehabilitación está la Mancomunidad de Montes de Casaio e Lardeira

Trabajos de reforma de una vivienda en la mina de Valborraz, en Casaio.
Trabajos de reforma de una vivienda en la mina de Valborraz, en Casaio.

La Mancomunidade de Montes de Casaio e Lardeira ya está inmersa en las obras de rehabilitación de una de las antiguas casas de la mina de wolframio de Valborraz, en Casaio. El proyecto supone el primer paso para recuperar parte de este enclave histórico, gravemente afectado por los incendios forestales de agosto de 2025 y por otras situaciones que han ido deteriorando el conjunto, como la caída de parte de una escombrera en el año 2010. Estos episodios dañaron buena parte de las construcciones y provocaron el derrumbe de varias de ellas.

Los trabajos se encuentran aproximadamente a mitad de ejecución. La actuación cuenta con financiación de las ayudas habilitadas tras los incendios por la Xunta de Galicia y con una aportación de la propia comunidad de montes, “más o menos al 50%”. destacan desde la junta de montes La intención es que esta primera actuación sirva como punto de partida para continuar recuperando otras construcciones del complejo si se consigue la implicación y el apoyo de nuevas administraciones.

La recuperación del enclave ya había comenzado meses atrás con diferentes actuaciones. A mediados del mes de marzo, la asociación científica Sputnik Labrego, Eco dos Teixos y la junta de montes reunieron a una veintena de voluntarios en este lugar para iniciar el desescombro y la limpieza de las construcciones que todavía siguen en pie. Esta colaboración fue posible gracias a las donaciones recibidas durante la campaña Recuperemos Valborraz, que permitió avanzar en los primeros trabajos de recuperación.

ActuLa Mancomunidade de Montes de Casaio e Lardeira ya está inmersa en las obras de rehabilitación de una de las antiguas casas de la mina de wolframio de Valborraz, en Casaio. El proyecto supone el primer paso para recuperar parte de este enclave histórico, gravemente afectado por los incendios forestales de agosto de 2025 y por otras situaciones que han ido deteriorando el conjunto, como la caída de parte de una escombrera en el año 2010. Estos episodios dañaron buena parte de las construcciones y provocaron el derrumbe de varias de ellas.

Los trabajos se encuentran aproximadamente a mitad de ejecución. La actuación cuenta con financiación de las ayudas habilitadas tras los incendios por la Xunta de Galicia y con una aportación de la propia comunidad de montes, “más o menos al 50%”. destacan desde la junta de montes La intención es que esta primera actuación sirva como punto de partida para continuar recuperando otras construcciones del complejo si se consigue la implicación y el apoyo de nuevas administraciones.

La recuperación del enclave ya había comenzado meses atrás con diferentes actuaciones. A mediados del mes de marzo, la asociación científica Sputnik Labrego, Eco dos Teixos y la junta de montes reunieron a una veintena de voluntarios en este lugar para iniciar el desescombro y la limpieza de las construcciones que todavía siguen en pie. Esta colaboración fue posible gracias a las donaciones recibidas durante la campaña Recuperemos Valborraz, que permitió avanzar en los primeros trabajos de recuperación.

Actuación progresiva

“Estamos a mitad de obra. Vamos a empezar por la primera e iremos a hacer más si alguna Administración se anima”, explica el presidente de la Mancomunidade de Montes de Casaio e Lardeira, Francisco Fernández, quien considera fundamental actuar para evitar que este patrimonio desaparezca y para potenciar su aprovechamiento turístico, las instalaciones constituyen uno de los principales vestigios de la actividad del wolframio en Valdeorras.

La actuación se centra inicialmente en una de las casas del antiguo poblado minero, que se pretende convertir en un refugio para visitantes. La estructura exterior ya está avanzada y se han sustituido elementos como ventanas y puertas, mientras que las paredes originales se mantendrán para conservar parte de la esencia de la construcción.

En el interior queda todavía trabajo por delante. Se acondicionarán las dos plantas de la vivienda y la parte superior se habilitará principalmente con madera para permitir el alojamiento de visitantes. El objetivo es que, una vez finalizados los trabajos, esta primera casa pueda ofrecer un espacio para quienes se acerquen a conocer el patrimonio minero de Casaio y su entorno.

El inicio de las obras se retrasó respecto a las previsiones iniciales. Primero fueron las condiciones meteorológicas las que obligaron a posponer los trabajos y, posteriormente, una fuerte tormenta provocó importantes daños en los accesos al enclave. “Tiró muchos caminos”, explica Fernández. Una vez solucionada buena parte de esta problemática, los trabajos avanzan ahora en el acondicionamiento de la construcción.

Por el momento no existe una fecha concreta para la puesta en funcionamiento del futuro refugio. La falta de mano de obra también está condicionando el ritmo de los trabajos. “Nos están ayudando albañiles del pueblo, pero tienen mucho trabajo”, añade Fernández.

La mina, también conocida como la mina de los Alemanes, fue explotada en distintas etapas y tuvo especial relevancia durante la Segunda Guerra Mundial por la extracción de wolframio, un mineral estratégico durante el conflicto. El complejo también estuvo vinculado a un destacamento penal de presos de la Guerra Civil.

Para la Mancomunidade, recuperar estas construcciones supone conservar una parte fundamental de la historia de Casaio y, al mismo tiempo, generar un nuevo atractivo turístico para la zona. El conjunto se encuentra además en un entorno natural de gran valor, muy próximo al Teixadal de Casaio.ación progresiva

“Estamos a mitad de obra. Vamos a empezar por la primera e iremos a hacer más si alguna Administración se anima”, explica el presidente de la Mancomunidade de Montes de Casaio e Lardeira, Francisco Fernández, quien considera fundamental actuar para evitar que este patrimonio desaparezca y para potenciar su aprovechamiento turístico, las instalaciones constituyen uno de los principales vestigios de la actividad del wolframio en Valdeorras.

La actuación se centra inicialmente en una de las casas del antiguo poblado minero, que se pretende convertir en un refugio para visitantes. La estructura exterior ya está avanzada y se han sustituido elementos como ventanas y puertas, mientras que las paredes originales se mantendrán para conservar parte de la esencia de la construcción.

En el interior queda todavía trabajo por delante. Se acondicionarán las dos plantas de la vivienda y la parte superior se habilitará principalmente con madera para permitir el alojamiento de visitantes. El objetivo es que, una vez finalizados los trabajos, esta primera casa pueda ofrecer un espacio para quienes se acerquen a conocer el patrimonio minero de Casaio y su entorno.

El inicio de las obras se retrasó respecto a las previsiones iniciales. Primero fueron las condiciones meteorológicas las que obligaron a posponer los trabajos y, posteriormente, una fuerte tormenta provocó importantes daños en los accesos al enclave. “Tiró muchos caminos”, explica Fernández. Una vez solucionada buena parte de esta problemática, los trabajos avanzan ahora en el acondicionamiento de la construcción.

Por el momento no existe una fecha concreta para la puesta en funcionamiento del futuro refugio. La falta de mano de obra también está condicionando el ritmo de los trabajos. “Nos están ayudando albañiles del pueblo, pero tienen mucho trabajo”, añade Fernández.

La mina, también conocida como la mina de los Alemanes, fue explotada en distintas etapas y tuvo especial relevancia durante la Segunda Guerra Mundial por la extracción de wolframio, un mineral estratégico durante el conflicto. El complejo también estuvo vinculado a un destacamento penal de presos de la Guerra Civil.

Para la Mancomunidade, recuperar estas construcciones supone conservar una parte fundamental de la historia de Casaio y, al mismo tiempo, generar un nuevo atractivo turístico para la zona. El conjunto se encuentra además en un entorno natural de gran valor, muy próximo al Teixadal de Casaio.

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