SPUTNIK LABREGO
Un nuevo refugio en la cuna del patrimonio del wolframio
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Una casa, de la treintena que pueden verse en la mina de wolframio de Valborraz -también conocidas como dos Alemáns-, en Casaio (Carballeda de Valdeorras), será reconstruida para su utilización como refugio de los interesados por conocer este patrimonio. Estos son los planes de la junta de montes de man común de Casaio-Lardeira, que aplauden la labor de desescombro realizada por una veintena de voluntarios dirigidos por la asociación científica Sputnik Labrego, con apoyo del albergue Eco dos Teixos y los comuneros.
Los planes de los vecinos son restaurar la construcción para que pueda ser usada por los futuros visitantes de la mina. Pero este proyecto no es el único en el que trabaja la junta de montes, también pretende recuperar la bocamina Santa Adela, un lugar que fue cubierto por los restos de pizarra procedentes de una escombrera que se derrumbó en el año 2010.
La mina de wolframio de Valborraz fue explotada en tres etapas. La explotación arrancó en 1913 con capital belga, siendo trabajada hasta 1928. Ya en 1937 llegaron los alemanes, quienes extrajeron el tungsteno en tiempos de la II Guerra Mundial. El último periodo se desarrolló entre los años 1954 y 1963, ya por empresarios de la zona y coincidiendo su reapertura con otra guerra, en esta ocasión la de Corea.
La conservación de la mina, seriamente dañada por las llamas de uno de los incendios que en agosto de 2025 devastaron 30.000 hectáreas de monte en Valdeorras, no solo preocupa a los vecinos de las aldeas de Casaio y Lardeira. A mediados del mes de marzo, la asociación científica Sputnik Labrego, Eco dos Teixos y la junta de mones reunían a una veintena de voluntarios en este lugar para iniciar el desescombro de las construcciones que aún siguen en pie, una ayuda que fue posible gracias a las donaciones recibidas durante la campaña Recuperemos Valborraz.
Refiriéndose a los daños causados por los incendios, el coordinador de estos trabajos, Carlos Tejerizo García, comentó “Los tejados colapsaron y afectaron a muros y edificios. Hay toneladas de escombros”. A lo largo del fin de semana desescombraron dos construcciones, una ubicada al lado de la caseta del jefe de la mina y otra que cubría la función de enfermería.
Su labor fue importante, pero aún resta mucho trabajo por hacer para desescombrar y consolidar los edificios más emblemáticos. Así lo considera Tejerizo, quien plantea la organización de pequeñas campañas y que otras personas se acerquen a conocer este lugar. “Con pequeñas aportaciones se puede hacer mucho trabajo”, comentó antes de hacer un llamamiento a la voluntad política de las administraciones, de las que echa en falta su implicación para salvar este importante patrimonio valdeorrés.
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