Tremiñá regresó a la edad media desafiando al calor

FERIA MEDIEVAL

El tradicional evento medieval se celebró este sábado en Tremiñá, Valdeorras, con gran éxito de afluencia

En esta edición de la Feira Medieval también hubo personas que representaron a los leprosos.
En esta edición de la Feira Medieval también hubo personas que representaron a los leprosos. | Álex Lorenzo

La localidad barquense de Tremiñá volvió a viajar varios siglos atrás con la celebración de una nueva edición de la Feira Medieval, una cita ya consolidada en el calendario festivo de Valdeorras que reunió a vecinos y visitantes llegados tanto de la comarca como de otros puntos de la provincia como Xinzo o Monforte de Lemos. Organizada por la asociación Tremiñá no Mapa, la aldea se transformó durante toda la jornada en un escenario medieval, con calles decoradas para la ocasión, puestos de venta, elementos de decoración y personas vestidas con trajes de época que contribuyeron a viajar a la propia Edad Media durante el sábado.

Uno de los principales atractivos de la feria fue el mercado medieval, que reunió alrededor de una veintena de puestos de artesanía y productos tradicionales. Los visitantes pudieron recorrer los diferentes expositores dedicados a la madera, la alimentación artesanal, los libros, la bisutería, la decoración y otros artículos elaborados de forma tradicional, en un mercado que, eso sí, no permitió el pago en especies ni el trueque más allá que el de las monedas por los productos.

Los puestos de venta de productos tradicionales fueron los protagonistas a lo largo de la jornada en la localidad

El programa comenzó por la mañana con la apertura oficial del mercado y el pregón, que dio paso a la jornada de actividades. A continuación se celebró el tradicional torneo de bolos, antes de que llegara uno de los momentos más esperados por el público: las Olimpiadas Medievales. En ellas participaron tanto niños como adultos, que demostraron su habilidad y destreza en pruebas inspiradas en antiguos juegos populares, como las carreras de relevos transportando un huevo sobre una cuchara.

Todo ello se desarrolló bajo un intenso calor, que no impidió que la actividad se sucediera durante toda la mañana, aunque a un ritmo más pausado durante las primeras horas.

Mientras tanto, la música tradicional de Os Parrandas recorrió las calles de la aldea, animando el mercado y acompañando a vecinos y visitantes.

Tras la pausa del mediodía, la programación se retomó con una de las propuestas dirigidas al público familiar. La actriz Tania Yáñez, natural de Viana do Bolo, conquistó especialmente a los más pequeños con el cuentacuentos O propósito de Xée, una actuación que volvió a demostrar la apuesta de la organización por combinar cultura y entretenimiento.

La tarde continuó con la final del torneo de bolos y la recuperación de la tradicional malla, una demostración que, un año más, permitió recordar cómo se desarrollaban antiguamente las labores agrícolas.

La Feira Medieval llegó a su fin ya entrada la noche con un vistoso espectáculo de fuego y sirvió como antesala de la fiesta horteromedieval, encargada de despedir una jornada que volvió a registrar una notable afluencia de público en sus horas finales.

Este año el evento se redujo de dos a una única jornada debido al gran trabajo que supone organizar este tipo de actividades.

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