MEDIO AMBIENTE
Carballiño nutre con 60.000 truchas los ríos de Ourense
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La piscifactoría de Carballiño, que depende de la Xunta de Galicia, y más concretamente de la Consellería de Medio Ambiente, es un centro de reproducción genética de trucha, que nutre de estos ejemplares a todas las cuencas de la provincia de Ourense, así como al coto intensivo de Monterroso y a las actividades de educación ambiental de la provincia de Coruña.
En la piscifactoría trabajan 4 personas, que se ocupan de criar unas 60.000 truchas de diferentes variedades, ya que cada cuenca tiene unas variedades específicas que no se pueden alterar.
Disponen de padres y madres reproductores, que pueden vivir hasta 35 años y alcanzar los 12 kilogramos de peso. De esos reproductores sacan los huevos, que trasladan a depósitos de agua microfiltrada con esterilización ultravioleta.
Una vez que se convierten en truchas, se pueden soltar en diferentes estados de crecimiento. Según Carlos Miguelez Val, jefe de planta y que trabaja en la piscifactoría desde 1987, se hacen estudios previos de los ríos para determinar las necesidades. “Indica Carlos que: ‘dependendo das necesidades do río, podense soltar alevins nos tramos de pesca normal, que son máis salvaxes pero teñen maior mortandade, ou decantarse por soltar xuvenís nos tramos de pesca intensiva, que teñen menos mortandade pero non son tan salvaxes, e polo tanto son mais doados de pescar’”.
En el caso concreto de Carballiño, desde la piscifactoría colaboran con la Asociación de pescadores, a los que suministran miles de truchas que ellos engordan en sus propias instalaciones, para luego ir soltando según las necesidades de los cotos del río Arenteiro y el río Marañao.
Esta asociación dispone de varios cotos diferenciados: el de pesca intensiva, desde O Bañiño de Arcos hasta la piscifactoría; el coto sin muerte, desde la piscifactoría hasta A Ponterriza; y el coto de pesca tradicional, desde o Bañiño de Arcos hasta 7 kilómetros río arriba.
En la piscifactoría también organizan visitas totalmente gratuitas a grupos de más 5 personas, ya que una de las condiciones que el ayuntamiento había puesto para la cesión de terrenos a la Xunta había sido que el centro siguiese con su labor didáctica.
Carlos Miguelez Val, el responsable del centro ictiogénico, es Técnico Forestal de formación, y quizás por eso, interpreta la labor de la piscifactoría como un elemento esencial en el ecosistema general que conforma el Parque Municipal de Carballiño. Él lo conoce bien porque, además de trabajar en la piscifactoría, vive en la única casa enclavada en el corazón del propio parque, a unos pocos metros del río.
Asegura que vivir en una zona con tantas variedades vegetales y animales es un enorme privilegio del que goza, no solo él, sino todos los visitantes que recorren sus caminos a diario.
Según indica Carlos: “que o río este limpo e que os peixes gocen de boa saúde, debese en parte ao labor da piscifactoría e da asociación de pescadores, xa que un río con peixes fai que o ecosistema sexa un ecosistema moi rico e saudable”.
En un parque como el de Carballiño, que tiene consideración de urbano, Carlos indica que ha constatado “a presenza de animais que pouca xente pode pensar que se atopen aquí, como son como a toupa de auga, os picapeixes, os corvos mariños ou ata lontras, así como outros aos que estamos mais habituados como garzas, porcos teixos, xabaríns, xinetas, martas, garduñas, merlos rieiros ou lavandeiras”.
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