“Taxista” de robos a cambio de coca: admite que hizo de chófer en tres asaltos perpetrados en O Carballiño
INVESTIGACIÓN JUDICIAL
Violeta R.C. relató a la Guardia Civil su participación en tres robos perpetrados en sendas viviendas de O Carballiño. Sin embargo, limitó su rol al de conductora del vehículo que transportó a los ladrones y aseguró que cobraba los viajes únicamente con droga.
Dos pollos de cocaína (dosis de un gramo) y 50 euros para pagar la gasolina del desplazamiento. Esa es la única recompensa que Violeta R.C., de 37 años y nacionalidad rumana, reconoció haber recibido por acompañar el 20 de julio de 2024 a Ionel D.F. (su pareja), al que llama Danu, y a Petrica S. a la parroquia Arcos (Carballiño) para robar en dos viviendas. La mujer limitó su rol en los hechos a ser únicamente la conductora del coche usado para cometer el delito y sostuvo que no entró en las casas ni supo en ningún momento cuál fue el botín.
“Ninguno tenía permiso de conducir”, aseguró la mujer al pasar a disposición judicial ante el Tribunal de Instancia de O Carballiño. Allí se sigue instruyendo esta causa, cuya investigación derivó en tres detenciones efectuadas en septiembre de 2025 por el Equipo Roca de la Guardia Civil dentro de la operación Recou, destinada a esclarecer asaltos perpetrados en el rural ourensano.
El plan delictivo comenzó a fraguarse días antes en una reunión en la que estuvieron presentes Petrica e Ionel, dos hombres que actualmente están en prisión tras ser detenidos como presuntos autores, junto a otras personas, del asalto en enero de 2025 a la vivienda de un constructor de Vilameá (Lobios). En el encuentro, según apuntó Violeta R.C., Petrica le propuso a Danu entrar en casa del padre de su expareja, ya que conocía que guardaba gran cantidad de efectivo, joyas y lingotes de oro.
El robo se tenía que ejecutar un sábado porque los moradores se dedicaban al negocio del pulpo y ese día iban a estar trabajando. Ionel D.F. aceptó, pero con la condición de que él solo haría labores de vigilancia.
A bordo de un BMW X5 conducido por Violeta R., se desplazaron el 20 de julio de 2024 Danu, Petrica y el hermanastro de este último, Leonard. La mujer contó que una vez los dejó en el lugar se marchó al centro de O Carballiño y volvió una hora después a recogerlos después de que presuntamente robasen en dos viviendas de la familia de la expareja de Petrica.
Los vio salir con un saco de grandes dimensiones, pero insistió en que no sabía qué contenía. La denuncia de los perjudicados permitió conocer que el robo se saldó con un botín de 21.525 euros y varias joyas de oro. “Solamente me daban droga. Soy dependiente desde hace tres años, consumo uno o dos gramos al día, y ellos conocían mi adicción”. En este caso concreto, detalló que fueron dos dosis de cocaína y en torno a 50 euros por la gasolina gastada en el desplazamiento.
Nuevo robo
No fue la última vez que hizo de conductora en un robo. Meses después, el 15 de febrero de 2025, volvió a trasladar a dos ladrones a cambio de droga. El destino fue el mismo municipio, O Carballiño. Hasta la aldea de A Uceira llevó, según indicó a la Guardia Civil, a Samir I. y a otra persona que no pudo identificar.
Los dejó en las inmediaciones de un cruce conocido como Cuatro Caminos, donde los esperó unos veinte minutos. Cuando pasó ese tiempo, volvieron con dos bolsos, pero tampoco sabe qué había en su interior. El pago por su servicio en este robo fue de tres gramos de cocaína.
No mencionó que le abonasen nada de dinero por la gasolina, pero sí detalló el vehículo en el que viajaron. Era un Hyundai i30 que había alquilado un amigo suyo. Dio los datos de él, por lo que la Guardia Civil lo interrogó como testigo. Este contó que en enero de 2025 se encontró con dos mujeres a la altura de la cárcel vieja de la ciudad y entabló amistad con una de ellas, que se identificó como Mónica.
Él tenía expectativas amorosas y comenzó a acceder a sus peticiones. Según señaló, Violeta R., a la que él conocía como Mónica, comenzó a pedirle dinero alegando motivos de salud, a lo que él accedió prestándole en torno a 27.000 euros. También le compró a plazos un iPhone para ella y otro para su hijo.
Además, Violeta le pidió que alquilase vehículos con la excusa de que los necesitaba para desplazarse a realizar trabajos de limpieza en domicilios. En el caso del usado en el robo, el testigo pensaba que era para un viaje a León. La realidad fue bien distinta. Sirvió para transportar a los ladrones, ejerciendo como “taxista” la mujer que causó en él sentimientos amorosos y a la que conocía como Mónica, una identidad que tampoco era verdadera.
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