Los cazadores de O Irixo reclaman que se valore su trabajo en el monte
RECLAMAN AYUDAS
Mantener la afición de la caza cuesta mucho dinero y desde la Sociedad Deportiva de Cazadores de O Irixo consideran que deberían tener más ayuda institucional
Dedicarse a la caza nunca ha sido una afición barata. Sin embargo, en los últimos años el encarecimiento de armas y municiones, junto con el aumento de los requisitos administrativos, ha convertido esta práctica en “un luxo máis que unha afección”, según señala Manuel Roo, secretario de la Sociedad Deportiva de Cazadores de O Irixo. Más allá del gasto en ropa, comida, armas, munición o desplazamientos, la mayor parte del presupuesto se destina a licencias, seguros y servicios veterinarios. Los cazadores deben contar con la licencia de caza convencional y la federativa, además de los seguros de responsabilidad civil vinculados al Terreno Cinegéticamente Ordenado (Tecor).
La cuota anual de los socios del Tecor asciende a 120 euros. Pese a contar con un número elevado de miembros —135 el año pasado—, los ingresos apenas cubren lo imprescindible. “A nosa sociedade deportiva abrangue 8.170 hectáreas, e nós ocupámonos de limpar e sementar moitos dos terreos para xerar os hábitats necesarios para a reprodución das especies que cazamos”, explica Roo.
Para constituirse, un Tecor debe abarcar una superficie mínima, lo que en el caso del Concello de O Irixo llevó a que cinco de los seis cotos existentes se integrasen en uno solo.
La gestión de los tecores, añade Manuel, es cada vez más profesional y exigente. Es necesario realizar estudios de población de las distintas especies y, a partir de ellos, elaborar el Plan Anual Cinegético (PAC). En este documento se especifica si se practicará caza menor, mayor o ambas modalidades, así como el número de ejemplares autorizados. El plan debe contar con la aprobación de la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático.
Entre las principales reivindicaciones del sector figura la falta de apoyo institucional. “Consideramos que as administracións nos deberían brindar máis axuda, xa que en moitas ocasións estamos a realizar traballos de utilidade pública, como na caza do xabarín cando hai emerxencias cinexéticas, e todo sae directamente do noso peto”, subraya Roo.
Otra queja recurrente es la responsabilidad que se atribuye a los tecores por los daños provocados por animales de caza mayor en accidentes de tráfico dentro de sus territorios. Aunque actualmente solo se les considera responsables cuando los animales huyen de una batida, los cazadores consideran que la medida sigue siendo injusta. “Segue sen ser xusto que nos fagan pagar por isto, cando estamos a realizar unha actividade necesaria para a sociedade”, apunta.
En el ámbito de la caza menor, la preocupación se centra en la reducción de piezas disponibles. Jorge Castro lo atribuye al abandono del medio rural: “Co abandono do campo, as perdices ou as arceas xa non teñen alimento e, se non fose polas sementeiras que facemos dende a asociación, xa case non quedaría ningunha”.
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