Oímbra, un ejemplo en la recuperación de sus tradiciones de Semana Santa
OFICIOS Y PROCESIONES
Los vecinos, con la ayuda del Concello, fueron claves para recuperar en 2014 las tradiciones de la Semana Santa de Oímbra, tras 33 años sin celebrarlas
La Semana Santa en la comarca es sinónimo de Oímbra, que se sumerge de lleno estos días en los actos de su programación, entre los que destacan el Oficio de Tinieblas y la procesión de Penitentes, este Jueves Santo, y el Desenclavo y la procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo.
Pese a atraer a visitantes de la vecina Portugal, Verín y comarcas cercanas, estas tradiciones estuvieron más de tres décadas sin celebrarse, concretamente entre 1981 y el 2014.
Así, este año se cumple una década tras su restitución, debido a la pausa obligada en 2020 por la pandemia de la covid. En su recuperación intervino el párroco de entonces, Raúl Alfonso, que junto a los vecinos y el Concello lograron retomar unos ritos que se remontan a muchos años atrás.
El arqueólogo, historiador y etnógrafo Xesús Taboada Chivite detalló un Jueves Santo de 1940 en Oímbra en su obra “Folklore de Verín. Las creencias y el saber popular” (1961), con los penitentes “arrastrándose por el suelo pedregoso”, o a “dos filas de guardias romanos, armados de lanza” custodiando el Monumento.
Para la alcaldesa, Ana Villarino, “os veciños e as veciñas” son los responsables de revivir la tradición a través “da súa memoria e implicación”, pues recuperaron “imaxes, elaboraron traxes para os xudeus, os manteis das igrexas”, con la aportación económica del Concello “para financiar eses materiais”.
La regidora destaca la gran participación, con unos “30 veciños que aportan imaxes, encarnan a xudeus ou fan de penitentes”. El cura de la parroquia, Freddy José Marcano, afirma que algunas tallas e imágenes “son de los siglos XVI y XVIII”.
Penitentes
Este jueves a las 20,00 horas será la misa del Jueves Santo, tras la que tendrá lugar el Oficio de Tinieblas, un antiquísimo rito, y la procesión de los Penitentes, en la que algunos devotos descenderán descalzos y a gatas, tapados y portando coronas de laurel, desde la iglesia antigua hasta la capilla del Pilar, siguiendo la calzada romana.
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